(Perdonad ante todo que sea tan largo, no he podido quitar nada más.)
Bueno, se acaba otro año y parece casi obligatorio hacer una recopilación de todo lo que ha acontecido durante trescientos sesenta y cinco días. Recoger todo lo bueno y todo lo malo en tan solo unas pocas líneas es realmente una tarea imposible, pero aun así trataré de hacerlo lo mejor que pueda, aunque la mayor parte de las pequeñas cosas ya se me han olvidado. Creo que es mejor empezar por lo malo, para al menos yo, quedarme con un buen sabor de boca.
No podemos negar que ha habido abundantes cosas malas, comenzando por alguna que otra sensación de traición y abandono, este último probablemente injustificado, que me han acosado sobretodo en los últimos meses. Durante mucho tiempo me negué a mantener relación con alguien que cometió un error, pero finalmente recordé que todos nos equivocamos, ya que somos humanos y casi todo ha vuelto a ser como siempre, disfrutamos de nuestras cervezas y nuestros ratos de filosofía al borde de un mar que siempre nos ha acogido.
También, por supuesto, tendré que mencionarla a ella, aunque no sé muy bien en que sitio ponerla… He tenido la sensación de estar completo a su lado, de sentirme feliz, comprendido, y por primera vez en mi vida en una “relación”, me he sentido en igualdad de madurez. He conocido lo que es la verdadera tristeza una mañana de un mes que perfectamente podría haber sido abril, tras haber dormido abrazado a la calidez de un cuerpo y sus lágrimas. La he amado, si señores y señoras, la he amado de verdad, como solo he querido en dos ocasiones. Y no ha salido bien, creo que ni si quiera pudimos “escoger nuestra derrota”. Lo siento Isma. Pero aunque ahora las cosas no estén como deberían y no nos hablemos, y probablemente todo esto acabe peor aun de lo que ya está, he decidido que me limitaré simplemente a recordar los increíbles momentos a su lado.
Dentro de la parte mala está, y sí, no pienses que me he olvidado de ti, no, ella… No sé si serás capaz de reconocerte entre estas líneas, pero supongo que sí. Esto lo pongo en lo malo pero no porque me haya pasado algo malo a mí, sino porque esta vez el malo era yo. Estabas enamorada de mi, incluso creo que aún queda una pequeña llama en ti de todo eso. Yo me confundí, y tome la decisión equivocada, y por una noche volvimos a compartir cosas, pero más tarde no pude mantener mi promesa, y deje de estar ahí.
Más cosas malas… Bueno, muchos pequeños momentos de depresión, rápidamente arreglados por arrebatos de locura… Ahh, ya se me ha ocurrido otra cosa mala. Me jodí, pero bien jodido mi mano derecha. Para ser exactos el nudillo del meñique, y es que es estúpido pegarle a las paredes, lo sé, pero a veces es mejor eso que la otra posibilidad…
Creo que hasta ahí puedo recordar la parte mala de mi año, y aunque seguro que me dejo cosas, no serán tan importantes si no soy capaz de recordarlas. Comencemos con lo bueno.
Ha habido mucha gente y pese a todo, la misma persona que antes he mencionado como “traidor” (joder que mal suena eso), me sacó una noche de un pozo de desesperación tan grande que ni el más negro abismo me había parecido nunca tan oscuro. Y nunca podré agradecérselo lo suficiente.
Posiblemente la persona que me haya ayudado con mi vida, ya sea dándome consejos o tirándome de las orejas, que bien merecido me lo tenía, sea, y creo que ya es hora de ir dando nombres, Andrés Iglesias García, así, con apellidos y todo. Creo que no puedo tener queja alguna de él, empezando por sus consejos, y siguiendo por las Jornadas, pues en algún momento llegaremos a ser un grupo de élite.
Otra persona que a su modo también me ha ayudado mucho ha sido alguien que me aguantó en mi día del Ballantines. Sé que no dejaba de repetir lo borracho que estaba y que me enzarcé en una pequeña disputa con una pared. Apenas eso y que tuvimos una pequeña charla es lo poco que recuerdo de ese día. Es otra persona que siempre me ha dado grandes consejos y que ante todo siempre ha estado para sacarme una sonrisa.
Raquel, o Rakkel, para que nos entendamos. Hemos compartido tantas cosas que no sabría por dónde empezar. Probablemente por 2º de la ESO. Perdona que te dedique solo un par de líneas, pero es que lo que tengo que decir de ti son todo tópicos que se pueden expresar mucho mejor con uno de tus abrazos.
Ñañaña… Me dejo a mucha gente por el camino… Y espero que me lo perdonen, pero no podría poner nada nuevo que no supieran ya.
En fin, en resumen que el año ha tenido sus cosas buenas y sus cosas malas, y que ante todo no me arrepiento de nada. Lo que hice lo hice y si lo hice mal, traté de arreglarlo.
¡Salud!

