lunes, 20 de junio de 2011

Apocalipsis Zombi (Cap. 5)

19 de octubre de 2011


Parece que se ha abierto el cielo y que tiran el agua a jarros. Por una parte es asqueroso, porque ya no podemos ni salir, pero por otra es buena, puesto que es una buena fuente de agua. Hoy no ha habido problemas, pero cada vez nos aburrimos más. Ya nos sabemos más de la mitad de las respuestas del trivial y he tenido que esconder el Monopoli porque no lo aguanto más. Y se han acabado los calmantes, así que probablemente tengamos que ir a buscar otra farmacia o estaremos jodidos. Nada más por hoy.

En el salón todo son voces enfadadas y una discusión interminable. Al parecer nadie se esperaba tener que partir ya, y Drita y Nuria prefieren quedarse en la casa solas, a tener que salir a la calle donde ahora mismo hay media docena de zombis tan solo en esta bocacalle.

-¿¡Pero no os dais cuenta de que no podéis quedaros aquí solas?! –Dice Andrés-.

-¿Por qué? ¿Qué más os da?

-Drita, por favor, no digas tonterías. Nadie quiere dejaros aquí.

-Edu tiene razón, no os vamos a dejar aquí –dice Matt-. Mira, sé que fuera está todo jodido, pero es fácil. Bajamos con las mochilas y las armas, Edu arranca el coche y nos largamos de aquí.

-Que no, que no pienso ir a ningún lado. No quiero arriesgarme a que me coman los hijos de puta esos.

-Mira, tú sabrás. Tienes la noche para pensarlo, pero nosotros mañana nos vamos y pensad que la comida se os acabará en muy poco tiempo y tendréis que ir solas a buscar más, sin armas de ningún tipo ni ayuda. Haced lo que queráis.

Dicho esto Andrés se marcha a su habitación y Alex y Drita a la de sus padres. Mateo sin ganas de más jaleo dice un escueto buenas noches y se sienta en el sofá con Nuria preparándose para hacer la primera guardia. Laura bosteza y se marcha al cuarto de Mateo. Por mi parte muevo la cabeza de un lado a otro con gesto negativo y mascullo “que estupidez”. No quiero saber nada más del tema, nos iremos mañana vengan con nosotros o no. En el fondo sabía que solo iban a ser un lastre, ya que no están hechas de la pasta que se requiere para sobrevivir, porque están demasiado acostumbradas a la comodidad de un hogar calentito y sobretodo sin que quieran comérselas, lo que por otra parte es bastante normal. Pero ya se sabe, "el organismo que se adapta es el que sobrevive".

Me marcho a la cocina y bebo un vaso de agua antes de acercarme al cuarto de Andrés y llamar suavemente a la puerta.

-¿Podemos hablar?

-Claro, pasa –dice él desde la cama-.

Tras cerrar la puerta y sentarme a los pies de su cama le miró con preocupación y le digo:

-¿Crees que saldrá bien?

-Mira Edu, no sé que va a pasar, pero lo que sí sé es que no nos podemos quedar aquí más tiempo. Confío en ti y sé que podrás hacerle el puente. Y luego, simplemente improvisaremos.

-Vale –asiento yo un poco más tranquilo-. Oye, ¿recuerdas aquella vez que me pillé aquella tajada con el Ballantines y te dedicaste a contarme historias de miedo?

-Si joder, que acojone nos pillamos –dice riéndose en voz baja-. Si sobrevivimos a esto, seguro que podremos crear unas cuantas nosotros mismos.

-Bueno, me voy a dormir que luego tocan las guardias… -Digo yo sonriendo-.

-Buenas noches.

Con un cabeceo le doy las buenas noches y me dirijo a la habitación de Mateo donde Laura ya está tumbada de medio lado hacia la pared y aparentemente dormida. Tratando de hacer el menor ruido posible me meto en la cama yo también y me quedo mirando al techo hasta que finalmente me quedo dormido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Pequeños aportes