miércoles, 29 de diciembre de 2010

Oro parece, plata no es.

Aunque parezca que el bocado es apetitoso ya que el envoltorio es sublime, muchas veces el interior está tan podrido y corrompido que cuando finalmente hundes tus dientes en él, te das cuenta de que ha sido un error y que en realidad podrías llegar a enfermar si te lo tragas.

Así que lo escupes, te limpias la boca y a por la siguiente tarta.

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