Es increíblemente estúpido y al mismo tiempo irremediablemente lógico pensar que los mismos ojos que te tienen sumido en la más profundas desesperación sean los únicos capaces de lanzar la soga que te ayuda a salir de las mismísimas aguas del río Estigia.
También es imposible evitar la tentación de echarle un vistazo al futuro. El asqueroso futuro. Pero me niego a dejar que eso me afecte.
Porque adoro esos ojos. Porque me encanta la forma en que me miran.
Porque sus labios me vuelven loco.
Porque siempre consigue desconcentrarme.
Porque lo que tenga que ser será.
martes, 17 de agosto de 2010
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