Necesitaba desahogarse, y como siempre recurrió a esa persona. Siempre estaba ahí, daba igual si llamabas con cinco minutos de antelación para tomar un café y charlar, o si pedías su consejo cien mil veces, siempre, y digo siempre estaba ahí. Un bálsamo reparador con sus llamémoslos sabios consejos, una amistad recíproca en tiempos de necesidad, como dijo una vez Galeano, "en tiempos de la amnesia obligatoria".
Nunca podré decirle que no a nada, no se vivir sin su presencia, no podré negarle nada, porque es muy importante en mi vida, y espero no la abandone nunca.
P.D: Perdonad mi brevedad de hoy, y sobretodo lo ñoño que ha quedado todo esto. Es simplemente mi forma de dar las gracias, aunque nunca vaya a leerlo.
sábado, 17 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Pequeños aportes