lunes, 6 de junio de 2011

Apocalipsis Zombi (Cap. 3)

17 de octubre de 2011

Veamos como va la competición:

Laura: 106
Edu: 99
Andrés:97
Matt: 90
Alex : --

Ni tan mal, me dio mucha rabia haberme puesto malo la semana pasada. Un solo día y ya se aleja en el marcador. Bueno, espero poder alcanzarla, pero es difícil, parece haber nacido para esto, aunque al menos sigo por delante de Andrés y Mateo.


En fin, el día de hoy ha sido bastante movidito; por la mañana estuvimos limpiando, que hoy tocaba. Después nos hemos metido con el garaje, que había un montón de muebles abajo que estaban pidiendo a gritos ser convertidos en madera. Así que ahí nos tienes a todos riendo, y pasándonoslo como críos mientras destrozábamos con el hacha esos pobres muebles. Por la tarde nos hemos ido de cacería. Ha sido divertido, ya que hemos ido a una casa que queda cerca de una gran concentración de zombies. Nosotros tenemos la ventaja de la altura, y ellos la desventaja de que no nos ven. He cogido un fusil y Matt otro, igualdad de condiciones, y he ganado yo. Era a ver quien llegaba antes a diez. Y aunque esto no cuenta para la clasificación general, ha estado bien.

Buenas noches.




-Creo que deberíamos pensar como salir de aquí. Tenemos víveres como para una semana como mucho y una vez que se acaben va a ser más difícil –comenta Matt con la lista del inventario en las manos-. Pero no sé a dónde podríamos ir.

-Lo difícil no creo que sea salir de aquí –dice Andrés mirando por la ventana-, si no encontrar un sitio a dónde ir, y una manera de llegar.

-Mi casa es grande, tengo la despensa llena y tengo llaves –sugiero yo-. Pero no sé como de defendible será. Aunque tampoco sé como de extendido estará todo por ahí, ni sé como podemos llegar.

Estamos todos bastante nerviosos, porque al haber pasado la primera noche empezamos a ser más conscientes de que todo esto es real y no un mal sueño del que vamos a acabar despertando. Drita ya se ha derrumbado dos veces esta mañana y más por imitación que por otra cosa, Nuria también. No las culpo de nada, yo también estoy nervioso, pero creo que dentro de lo que cabe lo voy aceptando.

-Si al menos tuviésemos las llaves de un coche –piensa en voz alta Laura-.

-¿Y si se las robamos a alguien?

-Sí, y vamos probando a ver que coche abren. ¡No te jode! –Le espeta Alex-.

Mi mente escucha la conversación a medias mientras trato de recordar aquella productiva tarde en el taller de mi tío cuando me enseñó a hacer puentes en los coches.

-Pues yo se hacer puentes en los coches –digo distraídamente más para mí que para el resto-.

De repente noté como todas las miradas se dirigían a mí y se clavaban en mi cara.

-Bueno, sé la teoría y de ver como lo hacía mi tío que es mecánico, pero yo no lo he intentado nunca, y menos si tengo la presión de que intentan comerme.

-¿Pero crees que sabrías hacerlo? –Pregunta Andrés-. Es decir, ¿da igual el modelo y la marca?

-Creo que sí –contesto yo-.

Comienza una discusión sobre las posibilidades de evacuación y de los riesgos. Pero lo que más preocupa es como defendernos de los zetas. No tenemos a penas armas. El kukri de Andrés, una palanca de hierro y un bate de béisbol. No está mal, pero no es gran cosa. Las voces se van atenuando cuando cierro los ojos y apoyo mi cabeza en el respaldo del sofá, hasta que finalmente acaban por desaparecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Pequeños aportes