Humedad. Eso es lo que siento en estos momentos mientras tus labios se pegan a los míos y nuestras lenguas luchan por estar lo más juntas posible...
Una gota de agua recorre el cristal del coche, al mismo tiempo que una gota de sudor perlado baja por mi pecho desnudo.
Como vestigio de nuestra racionalidad solo queda nuestra ropa interior, el resto está repartida por el coche sin orden ni concierto...
Mi cadera se mueve con movimientos suaves haciendo que mi miembro roce con firmeza tu entrepierna mojada y caliente. Al ser por encima de nuestra ropa consigo con esto que nuestra líbido aumente.
Te suelto el sujetador sin dejar de besarte, y bajo con suaves mordiscos por el costado de tu cuello hasta llegar a tu pezón izquierdo.
Lo introduzco dentro de mi boca con una succión excesivamente fuerte que te arranca un gemido de éxtasis.
Mis manos te arañan la espalda, y tus uñas se clavan en mi culo.
Carne, pasión, fuego...
Ardemos como animales.
Mis besos se dirigen a tu ombligo y vuelven a subir.
Tus labios arrancan trozos de mi alma incandescente, y me vuelven loco y frenético...
Mis manos inconscientemente bajan buscando humedad y calor, y cuando la encuentran retiran el resto de tu ropa para tener mejor acceso...
Al encontrar el punto de tu máximo placer tu espalda se arquea, y tus ojos se ponen en blanco..
Uno de mis dedos tientan la entrada a tu interior y cuando estoy dentro suspiras con impaciencia, así que atiendo a tu petición y sin dejar de mover ese dedo dentro de tu interior bajo mi cabeza hasta probar tu delicioso sabor.
Gimes, me agarras del pelo, te agitas, te miro a los ojos y te corres en mi cara.
No pienso parar de lamerte, y al cabo de otros breves instantes te vuelves a correr entre convulsiones y gemidos.
Eso desata mi locura, y retirando mi poca ropa tiento tu interior con mi miembro duro y palpitante.
Y de un breve e intenso empujón me encuentro dentro de ti.
No puedo parar, he entrado en una espiral de placer y fuego.
Embisto, y vuelvo a embestir. Me arañas hasta hacerme sangrar. te muerdo hasta hacerte gritar. Te corres hasta quedar exhausta
y yo me vacio con un último empujón, que me deja sin fuerzas, jadeante y tendido sobre tu cuerpo desnudo.
martes, 6 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Dios... Mira que eres obsceno.... Sudor perlado!? xDDDD
ResponderEliminarCuidate. E.
...increíble
ResponderEliminarAcabo de encontrar tu web y ya me gusta lo que publicas.
ResponderEliminarHum,
ResponderEliminarGilipollas, lívido es pálido... liBido...a lo mejor.
TU HERMANA MAYOR