-¿Ves esa estrella de allí?
-Sí papá.
-Yo le puse nombre.
-¿Tú? ¿Por qué tú?
-Porque yo se la regalé a tu madre.
-¿Le regalaste una estrella a mamá?
-Sí. Éramos todavía unos niños y yo estaba algo borracho, la verdad, generalmente utilizo mejores tretas. –Dijo él mientras se pasaba la mano por su pelo entrecano con una sonrisa.
-Jajajaja… Jo papá, eres un romántico empedernido.
-Oye jovencita, trátame con más respeto o tendré que llamar al monstruo de las cosquillas…
-Papá, que ya tengo ocho años.
-Aún sigo pudiendo contigo… -Dijo sacándole la lengua.
-Me estabas contando la historia de esa estrella… ¿Vas a seguir o entramos en casa?
-Vale, vale, qué impaciente eres. Bueno, como tu madre, ahora que no nos oye.
-Papá…
-Vaaale… Bueno, la cuestión es que le dije que mirase al cielo, y que buscase la estrella que más brillase. Y era esa.
-¿Y cómo la llamaste?
-¿No lo sabes aún? Se llama como tú…
lunes, 30 de agosto de 2010
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Sé que no suelo comentar mucho en tus entradas, pero no podía dejar de hacerlo en esta. La verdad es que me ha emocionado. Me encanta esa mezcla de ternura y picardía del padre...me recuerda a una persona bastante especial para mi.
ResponderEliminarNo dejes de escribir Edu, cada vez lo haces mejor.
Creía que no pensabas subirlo ^^'.
ResponderEliminarYa te lo dije cuando lo terminaste, me encanta.
A mi también me regalaron una estrella una vez, ¿crees que será la misma? :)
O.O
ResponderEliminarNo sé cómo demonios, se me había metido en tu cuenta...