jueves, 26 de noviembre de 2020

Nilo

 Ayer me despedía de ti recibiendo los últimos lametones que darías. Es increíble todo el amor que dejas, tras once años conmigo. Once años que han pasado desde que viniste con nosotros en una caja en el coche, desde Palencia y en un viaje en el que no podía dejar de mirarte ni podía creerme que por fin, por fin fuese a tener un perro. Con el tiempo quedó claro algo que todo el que tenga perro entiende. Sois mucho más que mascotas. Sois compañeros de llanto y de alegría, sois compañeros de fechorías, sois fuente de amor y hasta de enfados. Hoy recuerdo con el mismo cariño los momentos en los que fuiste el mejor perro del mundo que los que eras la cosa más cabrona y traviesa. Te recuerdo entre lágrimas que anegarán mis ojos durante un tiempo y hay quien describe vuestra ausencia como un gran vacío en el pecho. Pero yo no. Yo te siento junto a mi, moviendo el rabo y poniéndote contento cada vez que alguien llegaba a casa. Te siento comiéndote tu comida en menos de un minuto, te siento corriendo detrás de la pelota una y otra vez, "inasequible al desaliento" como siempre decíamos. Te siento en cada tirón de la correa, intentando acercarte a cualquier persona, perro o gato que encontrases en tu camino. Eras el mejor. Eres el mejor allá donde estés. Hoy sí quiero creer que existe algo más allá de la muerte, porque me reconfortaría enormemente saber que algún día podré volver a abrazarte y sentir tu olor. Que lamerás las lágrimas que salen de mis ojos, hoy llenas de tristeza y añoranza, pero en ese momento de pura alegría por volver a encontrarme con el ser vivo que más me ha dado sin esperar nada a cambio.

Aquí te echamos mucho de menos, no te olvidamos y esperamos volver a oírte pedir la cena a las siete en punto. 


Te quiero con todas mis fuerzas Gordo. 

lunes, 13 de abril de 2020

jueves, 13 de junio de 2019

M.H.S.

Un metro ochenta y muchos de pura bondad y disciplina. Unos ojos que arrebatan el aliento, no sólo por el color, si no por cómo miran. Por lo que sabes que hay detrás si le conoces.
Algunos se quedarán con lo que vean en un primer vistazo. Rastas, tatuajes, ojeras... Pero ellos no entienden. No entienden el peso de unas cadenas, una "S" en el pecho que significa una vida. No entienden que las rastas no le definen, le dan carácter y personalidad. No entienden que las ojeras son por la energía gastada en perseguir un objetivo. De horas y horas empeñadas en alcanzar una meta. Por si mismo. Porque puede y el mundo tiene que verlo.
Entiendan aquellos que no le conocen que no hay barrera que le vaya a poder detener en la vida. Que su determinación a no fallarse a si mismo no conoce la palabra "límites". Ojalá pudieran entender la huella que ocho años de amistad han dejado en mi vida. Las tardes compartidas, las penas ahogadas, las canciones cantadas, los kilómetros recorridos. Joder, la puta cantidad de porros fumados. Es una unión que pocas mentes podrán compartir. Eres mi hermano, mi manin. Se ría quien se ría.
Ganjah es para el cuerpo, ambos lo sabemos.

domingo, 25 de noviembre de 2018

A veces odio las tecnologías.Ya van dos días seguidos que te encuentro en fotos en los lugares más insospechados. Son recuerdos que, aunque ya no duelen como antes, traen consigo cosas de cuando aún éramos felices siendo uno. Ya no tengo el valor que tenía antes para borrar esas imágenes, impulsado por la certeza de que si no lo hacía iba a ser peor para mi. Ahora que ya no duele echo de menos esos recuerdos digitales que han desaparecido. Echo de menos tener algo físico que me recuerde una época que fue tan bonita e importante. Sigo teniendo cosas, no todo ha desaparecido. Unos billetes de tren que esconden mensajes, un anillo que esconde una palabra, unos calcetines que esconden una broma...

El tiempo sigue pasando y la herida sigue ahí. El recuerdo permanece, pues de nada sirve olvidar.

https://www.youtube.com/watch?v=G9df83U4Npo

lunes, 10 de septiembre de 2018

La cercanía de una nueva etapa me hace vibrar de emoción al mismo tiempo que una parte de mi se asusta por el cambio. Saberme válido y tener ganas de probárselo al mundo. Morirme de ganas de aprender y con mis conocimientos deleitar a quien tenga ganas de probar. Nunca más verme solo porque ahora me tengo a mi mismo. Caminar erguido y con paso firme hacia mi mejor yo. Saber ver mis errores, mis injustos enfados y mi mal genio. Las dudas siguen ahí y probablemente nunca me abandonen, simplemente cambiarán de forma, de lugar y de tiempo verbal. Pero mientras tanto yo sigo avanzando. Me queda menos de medio año antes de saltar al mundo laboral que me ha enamorado, a sabiendas de que la dureza de mi futuro trabajo puede darme dos sopapos en la irrealidad utópica que tengo imaginada. Pero sin ese miedo en concreto, pues creo que la recompensa es mayor que el precio a pagar. 

Irme de casa. 

De una puta vez.

Valerme por mi mismo y comprobar que puedo.

Joder sí.

jueves, 12 de julio de 2018

Respirar profundo el olor de tu cuello que de espaldas me espera en el otro extremo de la almohada. Acariciar la piel que se pone de gallina al contacto con la mia siempre caliente. Encajar con suavidad como dos elementos que funcionan mejor juntos. Sonreír al despertar un día más, lejos de la toxicidad del pasado, con nuestra nueva perspectiva delante.

Viajar sin rumbo.

viernes, 15 de junio de 2018

Hacía tiempo que no estaba tan orgulloso de mi mismo como ahora. He terminado el curso con todo aprobado. Y sé que no son unos estudios especialmente exigentes ni especialmente complicados, pero mi relación con los estudios siempre ha sido complicada. Así que este año por fin he entrado en cocina, cargado de ilusión y de ganas. He estudiado lo justo, sí, pero la sensación de haber cumplido con lo que yo me había propuesto me satisface más que nada en el mundo en estos momentos en los que acabo de entregar lo último que me quedaba por hacer. Así que ahora queda disfrutar del verano y cargar las pilas para el año que viene, que si todo va bien será el último en el que estudie. Y finalmente se abrirán las puertas del mundo laboral y en breve las de la independencia.

Que decir que tengo muchas ganas de irme de casa es quedarse infinitamente corto.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Luz

A veces parece que últimamente sólo sé escribir sobre un tema y sobre una sola persona. Y es verdad. Pero no es justo olvidarme de todo lo que he ganado este año sólo porque tenga una parte dentro de mi completamente rota. 

Hay gente nueva en mi vida y si bien es verdad que a muchos de ellos no puedo considerarlos amigos en el sentido estricto de la palabra, disfruto mucho de mi tiempo con ellos. He descubierto gente adulta en cuerpos de "niños" y niños en cuerpos de gente adulta. Me he sentido arropado por el calor de ciertas personas que llevan mucho tiempo en mi vida. He conocido la belleza escondida en la comodidad de una habitación eterna en un pueblo asturiano. He visto las luces y sombras de una relación mientras caminábamos por las vías de un tren que nunca llegó. He pasado horas mirando el fuego de una chimenea encendida con nada más que su compañía. He experimentado la compasión, la paciencia y el cariño de alguien que no tendría porqué haberla tenido después de tanto tiempo, que no tendría porqué tenerla pero que sé que lo seguirá haciendo. 

Y quizá para mucha gente suene absurdamente obvio, pero no hay nada como la reafirmación de la amistad. Una amistad que lleva "siendo" desde que soy persona y que no había sido así de estrecha desde hace más de quince años. Lo llamo amistad porque hay cosas que no sé cómo cojones explicar, pero no es amistad. Es más, mucho mucho más... Es el hermano que no comparte mi sangre, pero por el cual no dudaría en perderla. Es la persona con la que no tengo que poner nunca ningún filtro si no que simplemente soy. Es el amigo con el que comparto hasta lo que no tengo. Es y será siempre mi familia.

Así que supongo que no es justo decir que estoy tan mal porque hay mucha gente que está terriblemente peor. 


Y si bien no brillo todos los días, mi camino nunca es oscuro.

domingo, 6 de mayo de 2018

365 días.

Es curioso lo jodidamente rápido que pasa el tiempo. Hace un año exactamente brillaste por última vez dentro de mi vida. Hace un año era una persona completamente distinta. Rota, con el autoestima destruido, con celos y miedo hasta de mi propia sombra. Te he llorado durante mucho tiempo, pero ya no. Ya no me salen las lágrimas. Te has convertido en el principal tema de pensamiento en mi mente, en un periodo tan largo de tiempo que ha parecido una vida y media. No he sabido superarte, aunque ya esté mejor. La cosa es la siguiente. 

No te odio. No sabría como hacerlo. Hice infinidad de cosas mal y eso lo sé, no te imaginas cuanto.  Y no intentaré justificarlas, pero fueron por motivos derivados de toda la situación que entre los dos creamos y de la cual parece que sólo yo asumo la responsabilidad. Pero tú también hiciste innumerables cosas horriblemente mal y te puedo asegurar que sé unas cuantas. Pero ya no recuerdo las pequeñas cosas que tanto daño me hicieron. Se han evaporado de mi mente en todo este tiempo. La cosa es que creo que al final me ves como al villano de toda esta historia, que falta empatía en todo esto y no eres capaz de ver que lo que hice no lo hice motivado por la maldad, el odio o el resentimiento. Si no por el dolor, la falta de autoestima, los celos, el miedo... 

Quiero pensar que ese odio no es real, que tan solo es una fachada tras la que ocultar algo que aún no ha acabado de sanar. Que sabes que sí te quise aunque no supe cómo cojones hacerlo. Y que no te guardo ningún rencor. Eso sí.

"Te deseo el bien. Pero lejos..."

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Hoy no habrá animales de felpa en el maletero, ni bromas preparadas. No habrá papel de regalo en mis manos, ni veré una sonrisa de ilusión como si de una niña pequeña se tratara. No habrá chon, no habrá pato. No habrá si quiera palabras, ni un ya lejano abrazo.

No habrá nada.

https://youtu.be/hEKmF7nj2Wc