Un metro ochenta y muchos de pura bondad y disciplina. Unos ojos que arrebatan el aliento, no sólo por el color, si no por cómo miran. Por lo que sabes que hay detrás si le conoces.
Algunos se quedarán con lo que vean en un primer vistazo. Rastas, tatuajes, ojeras... Pero ellos no entienden. No entienden el peso de unas cadenas, una "S" en el pecho que significa una vida. No entienden que las rastas no le definen, le dan carácter y personalidad. No entienden que las ojeras son por la energía gastada en perseguir un objetivo. De horas y horas empeñadas en alcanzar una meta. Por si mismo. Porque puede y el mundo tiene que verlo.
Entiendan aquellos que no le conocen que no hay barrera que le vaya a poder detener en la vida. Que su determinación a no fallarse a si mismo no conoce la palabra "límites". Ojalá pudieran entender la huella que ocho años de amistad han dejado en mi vida. Las tardes compartidas, las penas ahogadas, las canciones cantadas, los kilómetros recorridos. Joder, la puta cantidad de porros fumados. Es una unión que pocas mentes podrán compartir. Eres mi hermano, mi manin. Se ría quien se ría.
Ganjah es para el cuerpo, ambos lo sabemos.
jueves, 13 de junio de 2019
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