Hacía tiempo que no estaba tan orgulloso de mi mismo como ahora. He terminado el curso con todo aprobado. Y sé que no son unos estudios especialmente exigentes ni especialmente complicados, pero mi relación con los estudios siempre ha sido complicada. Así que este año por fin he entrado en cocina, cargado de ilusión y de ganas. He estudiado lo justo, sí, pero la sensación de haber cumplido con lo que yo me había propuesto me satisface más que nada en el mundo en estos momentos en los que acabo de entregar lo último que me quedaba por hacer. Así que ahora queda disfrutar del verano y cargar las pilas para el año que viene, que si todo va bien será el último en el que estudie. Y finalmente se abrirán las puertas del mundo laboral y en breve las de la independencia.
Que decir que tengo muchas ganas de irme de casa es quedarse infinitamente corto.
viernes, 15 de junio de 2018
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