miércoles, 9 de mayo de 2018

Luz

A veces parece que últimamente sólo sé escribir sobre un tema y sobre una sola persona. Y es verdad. Pero no es justo olvidarme de todo lo que he ganado este año sólo porque tenga una parte dentro de mi completamente rota. 

Hay gente nueva en mi vida y si bien es verdad que a muchos de ellos no puedo considerarlos amigos en el sentido estricto de la palabra, disfruto mucho de mi tiempo con ellos. He descubierto gente adulta en cuerpos de "niños" y niños en cuerpos de gente adulta. Me he sentido arropado por el calor de ciertas personas que llevan mucho tiempo en mi vida. He conocido la belleza escondida en la comodidad de una habitación eterna en un pueblo asturiano. He visto las luces y sombras de una relación mientras caminábamos por las vías de un tren que nunca llegó. He pasado horas mirando el fuego de una chimenea encendida con nada más que su compañía. He experimentado la compasión, la paciencia y el cariño de alguien que no tendría porqué haberla tenido después de tanto tiempo, que no tendría porqué tenerla pero que sé que lo seguirá haciendo. 

Y quizá para mucha gente suene absurdamente obvio, pero no hay nada como la reafirmación de la amistad. Una amistad que lleva "siendo" desde que soy persona y que no había sido así de estrecha desde hace más de quince años. Lo llamo amistad porque hay cosas que no sé cómo cojones explicar, pero no es amistad. Es más, mucho mucho más... Es el hermano que no comparte mi sangre, pero por el cual no dudaría en perderla. Es la persona con la que no tengo que poner nunca ningún filtro si no que simplemente soy. Es el amigo con el que comparto hasta lo que no tengo. Es y será siempre mi familia.

Así que supongo que no es justo decir que estoy tan mal porque hay mucha gente que está terriblemente peor. 


Y si bien no brillo todos los días, mi camino nunca es oscuro.

1 comentario:

Pequeños aportes