domingo, 6 de mayo de 2018

365 días.

Es curioso lo jodidamente rápido que pasa el tiempo. Hace un año exactamente brillaste por última vez dentro de mi vida. Hace un año era una persona completamente distinta. Rota, con el autoestima destruido, con celos y miedo hasta de mi propia sombra. Te he llorado durante mucho tiempo, pero ya no. Ya no me salen las lágrimas. Te has convertido en el principal tema de pensamiento en mi mente, en un periodo tan largo de tiempo que ha parecido una vida y media. No he sabido superarte, aunque ya esté mejor. La cosa es la siguiente. 

No te odio. No sabría como hacerlo. Hice infinidad de cosas mal y eso lo sé, no te imaginas cuanto.  Y no intentaré justificarlas, pero fueron por motivos derivados de toda la situación que entre los dos creamos y de la cual parece que sólo yo asumo la responsabilidad. Pero tú también hiciste innumerables cosas horriblemente mal y te puedo asegurar que sé unas cuantas. Pero ya no recuerdo las pequeñas cosas que tanto daño me hicieron. Se han evaporado de mi mente en todo este tiempo. La cosa es que creo que al final me ves como al villano de toda esta historia, que falta empatía en todo esto y no eres capaz de ver que lo que hice no lo hice motivado por la maldad, el odio o el resentimiento. Si no por el dolor, la falta de autoestima, los celos, el miedo... 

Quiero pensar que ese odio no es real, que tan solo es una fachada tras la que ocultar algo que aún no ha acabado de sanar. Que sabes que sí te quise aunque no supe cómo cojones hacerlo. Y que no te guardo ningún rencor. Eso sí.

"Te deseo el bien. Pero lejos..."

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