lunes, 28 de diciembre de 2009

Primer contacto inexistente.

Se acerca el día, comienza la cuenta atrás; no creo poder soportar mucho más tiempo su aroma sin sucumbir a la tentación de morderla y beberme su savia caliente y salada. ¿Podré controlarme y complacer sus deseos de vida eterna? ¿O por el contrario sucumbiré y me quedaré con un cascarón vacío entre mis brazos? Todas estas dudas llenan mi cabeza de preocupaciones y malestar. Siento el cerebro embotado y atascado en esos ojos que me miran con ansia, con deseo, pero también con un gran riesgo que ambos nos morimos por correr.

-“¡Ey!, ¿quien se ha acabado las AB negativo?” -Dijo Lucci desde la cocina. Lucci era uno de mis compañeros. Él y Terence habían vuelto anoche de su última excursión a Francia, y habían venido hambrientos.

-“He sido yo, pero ya he pedido más. De momento te tendrás que conformar con lo que hay.” Dije mientras apartaba perezosamente el libro que tenía sobre mi cabeza.
-"Vale, vale, pero no se si voy a resistir mucho la tentación de la carne...- Contestó Lucci.
-"De verdad Lucci, no entiendo como eres capaz de pasar de una chica a otra con tanta facilidad, y menos comprendo aún tu pasividad frente al tema, Terence.
-"Que quieres que te diga hermanito, es simplemente una necesidad fisiológica más que tienen los humanos, tanto como lo es comer o respirar, yo simplemente disfruto de ella."- Respondió Lucci.
-"En fin, creo que voy a salir a dar un paseo chicos. He "conocido" a una chica."- Dije mientras simulaba unas comillas con mis dedos a la altura de la cabeza. Y acto seguido salí corriendo antes de que me preguntasen nada. Claro que en el momento en que regresé y junto conmigo el amanecer, Lucci me estaba esperando con un montón de preguntas de las cuales solo la mitad ruborizarían al mas osado. Pero creo que lejos de detenerme en lo absurdo y aburrido de esta historia, mis lectores preferirán saber que demonios ocurrió con mi trabajo como profesor, y
con mis alumnos los cuales se podían contar con los dedos de la mano.
Primero os hablaré de la primera clase que di, y lo difícil que me resultó con una chiquilla de unos quince años incapaz de mantener la atención debido a que sus hormonas le impedían pensar con claridad; de hecho le impedían pensar en general.
-"Por última vez Laura, es muy fácil, solo tienes que intentar concentrarte... A ver repetimos una vez más: ella solía ir al cine."- Repetí yo por enésima vez.
-"She used to go to the cinema."- Dijo ella esforzándose por primera vez en toda la clase.
-"Bien, bien, eso está mucho mejor..."- Respondí yo. -"Bueno, me parece que tenemos que dar por finalizada esta primera clase porque ya ha llegado mi siguiente alumna."
-"Pero si aun no ha venido nadie." Protestó ella, mientras sonaba el timbre.
-"Ahí tienes tu respuesta. Hasta el miércoles Laura, pasa un buen fin de semana."
-"Gracias, igualmente."
El momento se acercaba. Me senté al otro lado de la mesa y aguardé expectante a ver cruzar esa mirada por mi puerta. Al cabo de treinta segundos ella entró en la habitación y sus ojos se quedaron muy abiertos mirándome durante un palpable segundo.
-"Pasa por favor, no retrasemos más el inicio..."

domingo, 8 de noviembre de 2009

Rápidamente guardo el libro dentro de la cartera y me dispongo a esperar. Ahora que tengo un objetivo definido, no me es difícil seguir el rastro del olor de la chica, que ahora mismo se encuentra todavía parado en la gasolinera. La oigo suspirar de aburrimiento mientras espera a que la persona que conduce vuelva. Se abre una puerta, alguien se sienta y se cierra la puerta. La llave hace contacto y el coche arranca. Veo pasar el coche en dirección al pueblo, paso andando a cierta velocidad por la poco concurrida calle, y salto una valla. Ya fuera de la vista me interno en un pequeño bosquecillo que hay a un lado de la carretera que va hacia el pueblo. Comienzo a correr, en apenas unos segundos alcanzo el coche que circula a una velocidad bastante elevada, y tengo que reducir mi carrera si no quiero adelantarles.
Cinco minutos después, el coche disminuye su velocidad hasta pararse enfrente de una casa unifamiliar de tamaño acogedor y un cierto olor que ya comenzaba a resultarme familiar. Se bajaron del coche y entraron en la casa. Me acerque sin hacer apenas un ruido y entre en la propiedad. Me situé en una esquina de la casa donde la lluvia no me alcanzaba, y el frío era menor, pese que ninguno tuviese el menor efecto en mi. Oía cuatro voces distintas, tres de mujer, y una de hombre. Una de las voces femeninas, la que reconocí como la madre, ya que estaba en ese momento recogiendo unos platos y refunfuñando por ello, estaba en la cocina. La voz masculina estaba en el piso de arriba, oí un par de veces el chirriar de una silla y el continuo movimiento de papeles. Las otras dos voces femeninas estaban en la misma habitación una era de una niña pequeña de unos tres años, y la otra era de la chica del olor a chocolate. Ambas estaban hablando de cosas de su día.
Cuando el sol empezaba a ocultarse, algo cambió dentro de la casa y empezó a haber movimiento.
-Cariño, vete preparándote que nos vamos a cenar. -Dijo la madre.
¡Bien! Un golpe de suerte para mí, así cuando se fueran podría echar un vistazo. Al menos, tuve la sensatez de ponerme donde la lluvia incidiese menos, así dejaría menos huellas de mi paso por la casa. Un rato después oí como se abría la puerta y salían los ocupantes de la casa, en dirección al coche. Partieron, y yo me acerque a la entrada. Tendría al rededor de una hora y media para husmear en busca de información para saciar mi interés sobre esa chica.
Entre sin demasiada dificultad en la casa, y los olores que habían llegado hasta mí en el jardín, fluyeron con más intensidad ahora. El único ruido que se oía dentro de la casa era el de una lavadora funcionando en la cocina. Me iba a dirigir al piso de arriba cuando me dí cuenta de que estaba goteando mi chaqueta, por lo que me la quité y la colgué en un perchero. Esta vez si, subí al piso de arriba guiado por ese aroma que me condujo hasta una habitación al fondo del vestíbulo de ese segundo piso. Cuando abrí la puerta su olor me golpeó con sorprendente fuerza, dejándome parado de golpe en la entrada. La garganta me abrasaba, y por suerte no había nadie dentro de la casa, porque habría significado la muerte para ellos, casi con toda seguridad. Las paredes lucían un suave color verde, y una sola lámpara colgaba del techo iluminando toda la habitación cuando pulsabas uno de los dos interruptores de la habitación. Había una pequeña mesa pegada a la pared con un flexo azul, y un ordenador portátil sobre ella. La cama, pegada a la pared, estaba cubierta por un edredón azul, y había un armario en una de las paredes. Por último destacaba una gran ventana en la pared a la que la cama estaba pegada. La ventana daba al oeste, por lo que aun se veía muy ligeramente los retazos del sol que se había escondido hace tiempo.
Pasó un buen rato hasta que me moviese de la entrada de la habitación, empapándome de todos los detalles de la habitación. Cuando al fin lo hice, revoloteé sin rumbo fijo para ver las cosas desde distintos ángulos, sin abrir ningún cajón, tampoco quería violar su intimidad, demasiado... Me senté en las escaleras, pensando en porque hacía todo esto. No es que me fuese a asombrar a estas alturas la magnitud que tiene mi curiosidad, pero nunca había llegado hasta este punto. Es más, ¿qué demonios estaba haciendo ahí? Tenía que salir de allí ya.
Acababa de salir yo da ahí cuando se abrió la puerta de la entrada. Era imposible, los habría oido. Mierda, siempre me pasa lo mismo cuando reflexiono, tenía que esconderme, y ya. ¿Dónde? ¿Dónde? Abro la primera puerta que me encuentro y me meto dentro. Es el baño. Oigo ruido de pasos por las escaleras, y puertas que se abren y se cierran, y después silencio. Salgo del baño lo más rápido que puedo, ya que al menos cuento con la ventaja de que se que no voy a hacer ningún ruido. Bajo hasta la entrada, cojo mi chaqueta y salgo cerrando la puerta tras de mí.
Si tengo intención de pasarme la noche mirando como duerme, y vaya si la tengo, tengo que alimentarme. Voy corriendo hasta mi casa, sorprendentemente a solo cincuenta kilómetros de allí, por lo que apenas tardé tres minutos en llegar. Entré en mi casa, y llegué a la cocina. Saqué dos bolsas de la nevera, con eso sería suficiente. Vaya, que pena, solo quedan B negativo, voy a tener que pedir más en breve. Las bebí rapidamente, y cuando acabé con ellas, saqué otra bolsa más.
-Más vale que sobre y no que falte...
Salí de allí y deshice el camino. Cuando llegué me encaramé a la ventana de su cuarto, que ya tenía la luz apagada. Estaba tumbada en la cama, dormida. El olor era especialmente fuerte ahora que me encontraba por primera vez a apenas medio metro de ella. Varias veces abre los ojos y me mira directamente a los míos, pero me toma por un sueño y vuelve a cerrarlos. Así pasan las horas y sale el sol. Para cuando ella se despierta, el sol ya está alto en el cielo y toda la familia ya se ha ido. Baja a desayunar, no me ve, ya que yo ya me he escondido y espero sin saber muy bien que voy a hacer a continuación. Antes de que haya llegado a ninguna conclusión ella aparece solo para coger algo de ropa y marcharse a la ducha. Me cuelo por la ventana y la sigo. No se muy bien porque lo hago pero la parte de mi que es humana se ha despertado, y con ella sensaciones y necesidades que la acompañan.
Ella se acaba de quitar toda la ropa y está entrando en de la ducha para cuando yo entro en el baño. Solo la veo de espaldas y me acerco mucho a ella, posando mi respiración en su nuca. De repente algo en mi cabeza hace contacto y en una milésima de segundo reacciono, y salgo de la ducha, y del baño. Corro, rápido y lejos, sin importarme a donde, pero corro. Por suerte, se que se acaba de apuntar a clases de inglés, en una academia del pueblo, la cual necesita un profesor, o lo necesitará, de eso me encargo yo, y casualmente, ese, seré yo…

viernes, 6 de noviembre de 2009

Continuación 1.1

Mi vida nunca fue fácil, ni especialmente bonita. Siempre tuve problemas en mi vida, con mi familia, con el mundo, con su injusticia... Todo se complicó mucho más el día en que simplemente me morí. Mi conversión fue corta pero intensa, y muy, muy dolorosa. Los primeros días todo era nuevo para mí, era como haber estado aislado dentro de una burbuja toda mi vida, y como si de repente explotase y fuese capaz de verlo, oírlo, sentirlo todo realmente como era. Mi oído se agudizó hasta poder oír cosas a kilómetros, mi vista me permitía ver hasta de noche, mi tacto era capaz de distinguir hasta las partículas de polvo, y mi olfato... aún sin la necesidad de respirar, era mi olfato del sentido del que más dependía.

A día de hoy voy caminando a paso humano ya mecanizado, para no levantar sospechas. Llevo mi bandolera cruzada en mi hombro izquierdo y apoyada en mi cadera derecha. Me gusta el negro, por eso mi ropa últimamente es negra. Hoy es distinto, solo mi gorro es negro. En mi mano derecha sujeto un libro que voy leyendo, y en mi izquierda un vaso de refresco aparentemente lleno, pero es puro atrezzo. El tiempo es lluvioso, como de costumbre, cuando esquivo con fingida dificultad un charco, y paso por enfrente de una gasolinera, donde el penetrante y nauseabundo olor de la gasolina llega a mi nariz con hiriente fuerza. Otros olores están presentes, olor a café y a pan, a neumático. Otros más sutiles se perciben en capas distintas, como el olor de la lluvia, el de papel de periódico y de revistas... El de la sangre, no es tan sutil.

El viento cambia y una racha envía a mi el calor amortiguado de un cuerpo en un coche, y el olor de ese cuerpo. Chocolate, vainilla, pan, y un toque de flores primaverales. "Humm, no está nada mal" pienso yo mientras sigo caminando. Por regla general no me suelo interesar, pero hacía casi dos semanas que no me alimentaba, y esta vez fue el instinto lo que me hizo girarme... ¿Seguro?

A los pocos segundos de haberme girado, vi a la persona con ese cautivador olor. Lo primero que vi fueron sus ojos, aparte de ser de un color precioso, un color verde mar, lo que me impresionó fue la profundidad y la intensidad con la que me miraban. Creí que más que verme, me estaban mirando, aislando del resto de su mundo triste y desbordado. Creí ver un ligero brillo por la forma en la que me miraban. Llevaba una bufanda al rededor de su cuello, y el pelo un poco más largo de los hombros, y rizado. Pensé que debería tomar más el sol, ya que su color de piel era bastante pálido...

Acabé de cruzar por enfrente de la gasolinera, y giré en la primera esquina, preparado para seguir el coche, con la intención de conocer mejor a esa chica que tanto me intrigaba.

jueves, 29 de octubre de 2009

Muerte



Apenas comenzaba a caminar, pero, a diferencia de otros niños y niñas de su edad, no se asustó cuando el miedo se presentó ante su persona. Por el contario, hizo un pacto con él y jugó a ser sombra. Se protegió de la luz, de modo que se volvió invisible, y sus ojos quedaron inutilizables, sin embargo, su olfato se desarrollo y pudo percibir olores que nunca antes había sentido: el olor de la vejez, de la muerte abandonando sus aposentos. Bajo la influencia del miedo, la oscuridad y su olfato, fundió metales y fabricó un arma. Pocos segundos después, sus dedos se deslizaban por el filo peligroso de una guadaña. Buscó, entonces, un nombre para bautizarse mientras durara el juego, pero ya era tarde. La vida y sus atributos le habían abandonado. Desde ese día su nombre sería Muerte.




Basta una palabra para hundir mi mundo frágil y desvalido, basta una mirada para hacerlo resurgir, pero necesito más que banas palabras para que se sostenga de manera precaria bailando en el filo de la navaja.

Luchar. Luchar duele, luchar cuesta, pero luchar nos hace personas, como tantas otras cosas. Quien sabe lo que nos espera después de la lucha. ¿Victoria? ¿A caso derrota? Nunca lo sabremos si no lo intentamos...

A las aladas almas de las rosas... de almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Supérate.

Estocada va, estocada viene. Luchas, y cuando has esquivado un gancho de izquierda, tu ojo derecho, aun herido después de tu última hostia en la vida, no consigue ver el siguiente golpe que te viene.
¿A que viene todo esto? A que aunque en esta vida no todo es malo, ahora mismo muchas de las personas que me importan están pasando por momentos difícil. Una amiga acaba de perder a un familiar, y a una antigua profesora muy querida. Otra amiga tiene problemas amorosos, que lejos de ser la típica chorrada adolescente, parece que una ruptura de ese ser complementario, puede trastocarle todo su mundo. Incluso hasta yo tengo algún problema, pero no hay que darle más importancia de la que tiene, y no tiene demasiada.
En fin, no podemos confiar, en nadie, fíjate hasta que punto será esto verdad, que hasta nuestro propio cerebro nos traiciona.

lunes, 12 de octubre de 2009

Cantares

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.
[...]
Me gusta verlos pintarse de sol y grana,
volar bajo el cielo azul,
temblar súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que
nunca se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
si no estelas en la mar...

sábado, 10 de octubre de 2009

Por lo que veo, las clases de filosofía me van a dar buenos aportes para mi blog.

Esta no es una de ellas.
Corta y cambia un habitante de Alfa-Centauro.

jueves, 8 de octubre de 2009

Injusticias.

Cada uno lucha como buenamente puede contra los problemas diarios. Unos tienen más, otros tienen menos. Ahora mi problema se llama Rico, Jose Luis Rico. Es inhumano tener que soportarle un martes a primera hora, y más si despues tienes fundamentos y administración de empresas, esa agradable, y entretenida asignatura "optativa", que nos han impuesto. Yo escogí psicología, pero parece que se han pasado esa solicitud y la de otros veinte alumnos, por su curtido y real culo. Si quejarse sirviese de algo... pero... ¡JA! Que se te ocurra, que encima te gritarán, te llamarán insurgente y te echarán a patadas del despacho de la persona a la que hayas ido a pedir alguna explicación. Cualquiera diría que has ido a preguntarle al director si tiene algún chanchullo de tipo económico, y llevasemos un micro... Para que explicaros, la cosa terminaría igual, es decir, con su pie en mi culo, y por respuesta un ya veremos que nunca saldrá de ese despacho.

En fin queridos lectores, cualquiera diría que tenemos libertad de elección.


El mundo está lleno de injusticias, esta, solo es una más.

martes, 29 de septiembre de 2009

Dudas dudosas

Hoy estando en clase de matemáticas se nos ha planteado una duda que lejos de ser una cuestión matemática, si que debería ser estudiada. Mucha gente considerará que esta entrada puede ser infantil, pero solo pido que se intente leer entre lineas en lo que pondré a continuación, porque lo que planteo es el funcionamiento de las mujeres desde un punto de vista práctico.

B: Lo que yo no entiendo es por que las tías se ponen tanga y luego se lo tapan, no tiene sentido es como si nosotros no nos pusiésemos calzoncillos para que después no se nos viese el culo.

Después de dicha afirmación no me apetecía seguir con las lecciones de trigonometría, pese a que quizá me hiciesen bastante falta.

Será, pienso yo, ¿que las mujeres a diferencia de los hombres, para sentirse atractivas no necesitan que el resto se lo diga y solo con saberlo ellas les vale? No, no creo, a ellas también les gusta oír cosas bonitas. ¿Será que en secreto también todas tienen un pequeño punto exhibicionista, aunque ni ellas mismas lo sepan y en realidad si que les gusta que las miren? Claro, que eso se contradice con que se tapen tan rápidamente en cuanto se saben observadas. ¿O no? Todos sabemos que la mujer siempre ha sido socialmente mucho más reprimida en cuanto a estos temas se refiere. Quizá piensen que está mal que dejen ver, queriendo o sin querer, su ropa interior. Pero... ¡¡Por favor!! Si solo es otra maldita prenda de ropa más...

En fin, por supuesto aun estoy a años luz a mis míseros dieciséis años de alcanzar a comprender el cerebro de las mujeres, aunque de vez en cuando creo ver un breve atisbo de comprensión...

domingo, 13 de septiembre de 2009

¿Estar vivo o vivir?

Se ha dado hoy la casualidad de que llendo tranquilamente escuchando a Silvio, con su fabulosa fábula de los tres hermanos, cuando apenas conseguí atisbar una valla publicitaria de heineken, que rezaba lo siguiente:

"Cosas que hacer antes de morir: vivir"

Esta frase ha sido muy utilizada según me dicen, pero da la casualidad que esta era la primera vez que llegaba a mi semejante pensamiento filosófico... Me ha cautivado, lo reconozco, estoy dándole vueltas a esa dichosa frase desde entonces, y no paro de reflexionar sobre si yo estaré viviendo realmente. Llegado el momento de resumir este verano, son mil experciencias buenas más que las malas, por lo que pienso que si que estoy dando todo lo que puedo por vivir mientras estoy vivo, porque estaremos de acuerdo en que no es lo mismo estar vivo que vivir. No se como se cuantifica todo lo que estás viviendo o no, y no se cual es su unidad de medida, solo se que yo nunca dejo escapar una locura para probar cosas nuevas, y para hacer locuras. Yo creo, desde mi punto de vista, que estoy viviendo todo lo que este verano está dando de si.

lunes, 31 de agosto de 2009

Presión social

Hoy me digno a publicar algo después de varios días en "stop". Más de uno de mis escasos pero selectos lectores me ha pedido ya algo nuevo, y creo que hoy voy a cambiar, hoy no voy a escribir algo bonito, algo abstracto de libre interpretación, no, hoy va a ser algo directo, llendo al grano. Esta idea surgió de una conversación con una amiga.

Voy a hablaros de la presión social que ejercé la masa de adolescentes sobre el resto de adolescentes que son fáciles de influir tentados con un más alto "estatus social". Se empieza con "dale una caladita a este cigarrillo, que no pasa nada", "no, no déjalo", "que si que no pasa nada..." "Bueno venga..." Y se acaba fumando. Esto ocurre también con la bebida, y creedme cuando os digo que no entiendo a la gente que queda "para ir a beber", lo que equivale a ir a pillarse "la tajada del siglo" que diría mi padre. Si sales y da la casualidad que surge el ir a tomar algo, perfecto, pero por amor de dios... ¿Ir a beber? Es muy triste el concepto que tienen muchísimos adolescentes sobre divertirse. Yo, si se me permite dar mi opinión, y claro que se me permite, ya que soy yo el que está escribiendo esto, diré que ayer y anteayer mismo, he hecho una gran cantidad de locuras, y sin una gota de alcohol en vena, me lo he pasado genial, y encima he corrido por la calle, lo que equivale a salud, porque aunque no se considere deporte correr en calzoncillos a las 7 de la mañana por una apuesta, al fin y al cabo es correr...

Quizá solo os esté hablando de el tabaco y el alcohol, pero ya no quiero hablaros de robos, porque alguien te dijo esto lo hace todo el mundo, o un porro, porque alguien te dice esto no mata a nadie... Todos sabemos que no todo el mundo roba, y que el THC no es inofensivo, pero piensas "es que si no dejarán de ser mis amigos", o "es que si no no me van a aceptar". A ver alma de cántaro, si piensas eso es porque esa panda de gilipollas (permitidme la "metafora"), de infelices, no son el tipo de gente con el que deberias estar, si no que deberias estar con otra gente que se adapte mejor a tus gustos y tu forma de pensar. Pero si sigues pensando que beber, fumar, y la maría equivalen a diversión por un tubo, adelante, a ver cuanto tarda tu cuerpo en decir basta, y mientras yo sea un "adorable y sano abuelete" y vosotros esteis conectados dia y noche a un respirador, si se da el caso de que seguís vivos claro está, ya volveremos a intercambiar opiniones.

Corta y cambia, un Habitante de Alfa-Centauro.

lunes, 24 de agosto de 2009

Entrasteis en mi vida...

Hoy, estando en mi pequño jardín particular dentro de mi imaginación, me ha venido a la cabeza algo que no he estado pensando demasiado, pero que ahora ha decidido venir para aotrmentarme. hablo de la dulce rutina que he vivido durante un perfecto mes en Irlanda rodeado de las mejores personas que he tenido el placer de conocer, Paso a describiros algunas de ellas, no a todasm ya que aunque ahora estoy nadando en inspiración, me temo que no tengo para todos.

Queca: La pequeña mujercita del grupo que nos ha ayudado a todos en los peores momentos con su incrible madurez, y se ha reido con nosotros en los mejores. Es la chica que ha pintado de amabilidad y risa nuestro mes, la que siempre estaba preparada para jugar una partidita de mus conmigo, la que se apuntaba a lo que fuese y la que estuvo cuando recibí mi primer tortazo del mes. Sin ella nada hubiese sido igual, probablemente todo hubiera sido en blanco y negro y no en ese mundo multicolor en el que nos sumergiste.
Paula: Mi hermana, mi confidente, mi chica de los abrazos, la que le ha añadido ese toque de locura que siempre añoraré. Una persona con un corazón tan grande que lo que no entiendo es como no se le ha salido ya del pecho. Siempre ha tenido esa sonrisa pintada en su cara a disposición de los demás, aunque no siempre quisiese sonreir. Siempre lo hacía, hasta el día que llegó a la discoteca goteando... sin duda un amor de persona a la que nunca olvidaré.
Eva: Que se puede decir de una persona que consigue sacarte una sonrisa hasta cuando lo que realmente deseas es meter la cabez bajo tierra en una imitación a las avestruces. Ha sido la que con una paciencia infinita ha soportado casi todos los momentos "parejas" que hemos tenido cuatro de nosotros, aunque nos desconcentrara. Ella ha sido la que presenció "un beso por fuera" y con la que me he reido hasta llorar, sin la que nuestro mes habría sido un baño de lágrimas y no de felicidad. echaré de menos no oirte venir corriendo al grito de ¡¡Eduuuu!!
Sara: La única persona que conozco que se ha reido de TODAS las paridas que he tenido a bien decir. Si Eva era la que creaba la risa, Sara ha sido la que la efectuaba. Quizá ha sido la persona que más lágrimas ha derramado, una persona increible que siempre ha preferido tragarse todos sus problemas antes de que nadie se preocupara por ella. la chica que nos ha querido a todos y a la que todos hemos querido... Nunca, nunca dejes que nadie te haga llorar, porque cuando tienes una sonrisa en los ojos estás mucho más guapa.
Iñaki: El pegamento que nos unió a todos. El chico perfecto para mí, para discutir sobre temas de los que no somos expertos, pero de los que sabemos algo, la persona con la que hablaba en inglés para que nadie más se enterase de lo que deciamos, el que me contó sus secretos, el que me presentó a Minnie the Mutcher, y a Adriano Celentano, el que me enseñó que everybody hurts, y que nuestro mundo es realmente un mad world, el que me dió el primer pico que me ha dado un hombre, con el que he bailado en la discoteca. El que me hizó llorar con unas simples palabras. Nacidos para encontrarnos.
Javi: La persona con la que más confianza tengo. Le conozco desde hace diez largos años, hemos vivido grandiosos momentos juntos tanto en Irlanda como en nuestro pequeño territorio en Boo. El ha sido siempre mi flotador, la persona que siempre ha estado ahí para lo bueno y para lo malo, la que nunca me ha juzgado y siempre me ha apollado, con el que me he bañado a las dos de la madrugada, y he comido salchichas a las cinco. Espero que realemente sean muchos años más los que nos quedan juntos.
Marta: Que decir... que la quiero, que la amo con locura, que es lo que hace que en mi mundo salga el sol, y caiga la lluvia. Que todo empezó por casualidad y que ahora deseo que dure cuanto menos para siempre. La chica de la que me he reido, a la que he corregido, a la que le he enseñado como es una urraca, y lo que es un eucaliptus globulus. Solo deseo que entiendas que aunque no encuentre las palabras adecuadas, me importas muchisimo.

Sin palabras.

Sabéis, para gente como yo, que siempre tiene una contestación en la boca, es duro quedarse sin palabras, o no encontrar las adecuadas para decirle a alguien lo importante que es para tí. Ayer tuve el placer de compartir una breve hora con una persona que conozco de toda la vida, una amiga con la que he vivido de todo, desde un atracón de salchichas por calcular mal, hasta dejar marcado el suelo del cuarto de estar porque se cayó la plancha, pasando por un gran fin de semana en un festival de música, o pelear a las tres de la mañana por un hueco en la cama de mis padres. Aunque el tiempo que estuvimos conversando fue breve, sus palabras calaron hondo en mí, quizá debido a la situación, al parecido en nuestra forma de ver algunas cosas, o quizá simplemente por ser ella, y ser yo.

Lo único que se me ocurre decir es gracias por tu amistad.

sábado, 22 de agosto de 2009

Hubo una vez...

Hubo un momento en mi vida hace ya algunos años, en el que conocí a una chica rizosa, de aspecto alegre, delgadita, con unos preciosos ojos castaños. Nos hicimos amigos, reíamos juntos, jugabamos juntos, y soñabamos juntos. Pese a que la razón me dicta ahora que lo más sano para todos fuese que en ese momento no me hubiese gustado, la razón no entiende de amor, por lo que como os imaginaréis me enamoré. Ya conoceis esos amores caprichosos de colegio, tan bonitos, tan amargos cuando no son correspondidos. Este era uno de esos últimos.

Pasó el año entre grandes momentos en una playa en Llanes, y momentos increibles en los recreos. Así nuestros caminos se separaron cuando llegaba el momento de iniciar la aventura del instituto. No hablamos durante quizá uno o dos años, no se, quizá fueron más... La cuestión es que llegó el reencuentro, ambos habiamos madurado, no os imaginais cuanto, y lo mejor de todo es que no se había perdido para nada esa amistad, se había quedado detenida a los doce años, como si un niño caprichoso le hubiese dado al botón de pausa, dejandose el video encendido durante toda la noche.

No surgieron esos sentimientos de amor otra vez, ya que la razón prevaleció por encima de todo, y gracias a eso ahora ella es mi gran amiga, mi gran confidente, mi gran amor de la infancia... Mi chica de los preciosos ojos castaños y la risa alegre.

viernes, 21 de agosto de 2009

Leer es viajar.




Conocéis esa sensación de estar enfrascado en la lectura, completamente dentro de la historia, viajando por los confines del mundo, abriendo sarcófagos en las milenarias tumbas egipcias, de estar batallando a bordo de un barco, abriendote paso en las más espesas junglas a base de machetazos, y de repente tu madre, tu padre o alguien te llama... Durante unos escasos segundos no sabes donde estás exactamente. Cierras el libro enfadado, y accedes al final a bajar a cenar sabiendo que cuando vuelvas no tendrás nada más que hacer que volver a abrir el libro y navegar con tus cinco sentidos por sus páginas, volver con los personajes para echarles una mano.
Cuando realmente os engancha un libro es cuando al terminarlo, lo abrazas y cierras los ojos, con una pequeña sonrisa en los labios, y la sensación de que te llevas una parte del libro contigo, y que una parte de ti se queda en el libro, y que el próximo que vuelva a navegar en sus páginas tendrá la sombra de tu conciencia navegando junto a él. Lo mejor es cuando te reencuentras con un libro que ya tenías olvidado, un viejo amigo, y te vuelve a contar su historia y vuelves a volar.

jueves, 20 de agosto de 2009

Inspiración, eterno propósito inalcanzable...

Hay un gusanillo que habita en mi cabeza y que a veces se revuelve inquieto cuando se le propone algo como este pequeño reto a la imaginación. No se lo que saldrá de aquí, pero si esto llega a buen puerto sin duda será gracias a mi Chica Almodóvar. Gracias por dejarme entrar en tu mundo durante unos breves instantes cada vez que nos haces viajar con tus historias.
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Comienzo ahora a escribir.
Siempre es difícil encontrar algo sobre lo que escribir, y en esos casos recurriré a relataros momentos de mi vida, casi siempre de mi infancia, ya que es lo único que encuentro cuando vuelvo la vista atrás. Esta es mi primera historia...
Hay un pequeño pueblecillo cerca de donde nace el rio más importante de España. En ese pueblecillo no viven nada más que cinco o seis ancianos que se ganan la vida honradamente trabajando en el campo. Allí tenemos una casa que restauraron mis abuelos, mi madre, sus primos, mi tio... Esa casa es su infancia, y es mi infancia. Yo he sido bañado en el frio salón al lado de la chimenea con apenas unos meses, he crecido y he seguido llendo algunas semanas cada verano. He explorado, me he hecho arcos de madera con mis propias manos, para usarlo de arma mortal contra enemigos imaginarios, he tenido palos que se convertían en espadas para combatir el mal disfrazado con una sábana a modo de capa cuando apenas tenía cinco años. Un poco más adelante se me calló el portón de la entrada encima, sin mayores repercusiones que un gran susto para todos, ¿pero que puedes esperar si el pequeño de la casa, el que no para ni un segundo quieto, empieza a escalar una puerta de madera que ya tiene sus años? Siempre ha sido así... Un lugar lleno de magia a la vista de un niño, cada rincón, era el sitio perfecto para establecer la base secreta, cada palo un arma, cada rama un enemigo, cada árbol un objetivo... Hay que ver que bien dormía después por las noches.
Ahora ya soy más mayor, y cuando vuelvo cada verano por allí, me gusta recordar antiguos momentos, visitar esas bases secretas, y la última vez encontré en una de esas bases, en mi preferida, un pequeño papel donde había garabateado con mi mala letra: Contraseña: imaginacion.
Siempre me quedará dar una vuelta por mi imaginación, para volver a ser niño otra vez.