Mi vida nunca fue fácil, ni especialmente bonita. Siempre tuve problemas en mi vida, con mi familia, con el mundo, con su injusticia... Todo se complicó mucho más el día en que simplemente me morí. Mi conversión fue corta pero intensa, y muy, muy dolorosa. Los primeros días todo era nuevo para mí, era como haber estado aislado dentro de una burbuja toda mi vida, y como si de repente explotase y fuese capaz de verlo, oírlo, sentirlo todo realmente como era. Mi oído se agudizó hasta poder oír cosas a kilómetros, mi vista me permitía ver hasta de noche, mi tacto era capaz de distinguir hasta las partículas de polvo, y mi olfato... aún sin la necesidad de respirar, era mi olfato del sentido del que más dependía.
A día de hoy voy caminando a paso humano ya mecanizado, para no levantar sospechas. Llevo mi bandolera cruzada en mi hombro izquierdo y apoyada en mi cadera derecha. Me gusta el negro, por eso mi ropa últimamente es negra. Hoy es distinto, solo mi gorro es negro. En mi mano derecha sujeto un libro que voy leyendo, y en mi izquierda un vaso de refresco aparentemente lleno, pero es puro atrezzo. El tiempo es lluvioso, como de costumbre, cuando esquivo con fingida dificultad un charco, y paso por enfrente de una gasolinera, donde el penetrante y nauseabundo olor de la gasolina llega a mi nariz con hiriente fuerza. Otros olores están presentes, olor a café y a pan, a neumático. Otros más sutiles se perciben en capas distintas, como el olor de la lluvia, el de papel de periódico y de revistas... El de la sangre, no es tan sutil.
El viento cambia y una racha envía a mi el calor amortiguado de un cuerpo en un coche, y el olor de ese cuerpo. Chocolate, vainilla, pan, y un toque de flores primaverales. "Humm, no está nada mal" pienso yo mientras sigo caminando. Por regla general no me suelo interesar, pero hacía casi dos semanas que no me alimentaba, y esta vez fue el instinto lo que me hizo girarme... ¿Seguro?
A los pocos segundos de haberme girado, vi a la persona con ese cautivador olor. Lo primero que vi fueron sus ojos, aparte de ser de un color precioso, un color verde mar, lo que me impresionó fue la profundidad y la intensidad con la que me miraban. Creí que más que verme, me estaban mirando, aislando del resto de su mundo triste y desbordado. Creí ver un ligero brillo por la forma en la que me miraban. Llevaba una bufanda al rededor de su cuello, y el pelo un poco más largo de los hombros, y rizado. Pensé que debería tomar más el sol, ya que su color de piel era bastante pálido...
Acabé de cruzar por enfrente de la gasolinera, y giré en la primera esquina, preparado para seguir el coche, con la intención de conocer mejor a esa chica que tanto me intrigaba.
A día de hoy voy caminando a paso humano ya mecanizado, para no levantar sospechas. Llevo mi bandolera cruzada en mi hombro izquierdo y apoyada en mi cadera derecha. Me gusta el negro, por eso mi ropa últimamente es negra. Hoy es distinto, solo mi gorro es negro. En mi mano derecha sujeto un libro que voy leyendo, y en mi izquierda un vaso de refresco aparentemente lleno, pero es puro atrezzo. El tiempo es lluvioso, como de costumbre, cuando esquivo con fingida dificultad un charco, y paso por enfrente de una gasolinera, donde el penetrante y nauseabundo olor de la gasolina llega a mi nariz con hiriente fuerza. Otros olores están presentes, olor a café y a pan, a neumático. Otros más sutiles se perciben en capas distintas, como el olor de la lluvia, el de papel de periódico y de revistas... El de la sangre, no es tan sutil.
El viento cambia y una racha envía a mi el calor amortiguado de un cuerpo en un coche, y el olor de ese cuerpo. Chocolate, vainilla, pan, y un toque de flores primaverales. "Humm, no está nada mal" pienso yo mientras sigo caminando. Por regla general no me suelo interesar, pero hacía casi dos semanas que no me alimentaba, y esta vez fue el instinto lo que me hizo girarme... ¿Seguro?
A los pocos segundos de haberme girado, vi a la persona con ese cautivador olor. Lo primero que vi fueron sus ojos, aparte de ser de un color precioso, un color verde mar, lo que me impresionó fue la profundidad y la intensidad con la que me miraban. Creí que más que verme, me estaban mirando, aislando del resto de su mundo triste y desbordado. Creí ver un ligero brillo por la forma en la que me miraban. Llevaba una bufanda al rededor de su cuello, y el pelo un poco más largo de los hombros, y rizado. Pensé que debería tomar más el sol, ya que su color de piel era bastante pálido...
Acabé de cruzar por enfrente de la gasolinera, y giré en la primera esquina, preparado para seguir el coche, con la intención de conocer mejor a esa chica que tanto me intrigaba.

Le intrigaba la chica de la bufanda y mirada profunda, y a mi me intriga la relación entre los dos personajes.
ResponderEliminarQué bien huele ella, no? Mmm apetecible^^
To be continued.
ha kilómetros???
ResponderEliminarHA??? xDxD
Jo... me encanta, si señor. Espero que continúes porque sino me voy a quedar con las ganas... y quedarse con las ganas no es bueno xD
Un besoo =)