Hay un gusanillo que habita en mi cabeza y que a veces se revuelve inquieto cuando se le propone algo como este pequeño reto a la imaginación. No se lo que saldrá de aquí, pero si esto llega a buen puerto sin duda será gracias a mi Chica Almodóvar. Gracias por dejarme entrar en tu mundo durante unos breves instantes cada vez que nos haces viajar con tus historias.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Comienzo ahora a escribir.
Siempre es difícil encontrar algo sobre lo que escribir, y en esos casos recurriré a relataros momentos de mi vida, casi siempre de mi infancia, ya que es lo único que encuentro cuando vuelvo la vista atrás. Esta es mi primera historia...
Hay un pequeño pueblecillo cerca de donde nace el rio más importante de España. En ese pueblecillo no viven nada más que cinco o seis ancianos que se ganan la vida honradamente trabajando en el campo. Allí tenemos una casa que restauraron mis abuelos, mi madre, sus primos, mi tio... Esa casa es su infancia, y es mi infancia. Yo he sido bañado en el frio salón al lado de la chimenea con apenas unos meses, he crecido y he seguido llendo algunas semanas cada verano. He explorado, me he hecho arcos de madera con mis propias manos, para usarlo de arma mortal contra enemigos imaginarios, he tenido palos que se convertían en espadas para combatir el mal disfrazado con una sábana a modo de capa cuando apenas tenía cinco años. Un poco más adelante se me calló el portón de la entrada encima, sin mayores repercusiones que un gran susto para todos, ¿pero que puedes esperar si el pequeño de la casa, el que no para ni un segundo quieto, empieza a escalar una puerta de madera que ya tiene sus años? Siempre ha sido así... Un lugar lleno de magia a la vista de un niño, cada rincón, era el sitio perfecto para establecer la base secreta, cada palo un arma, cada rama un enemigo, cada árbol un objetivo... Hay que ver que bien dormía después por las noches.
Ahora ya soy más mayor, y cuando vuelvo cada verano por allí, me gusta recordar antiguos momentos, visitar esas bases secretas, y la última vez encontré en una de esas bases, en mi preferida, un pequeño papel donde había garabateado con mi mala letra: Contraseña: imaginacion.
Siempre me quedará dar una vuelta por mi imaginación, para volver a ser niño otra vez.

Siempre es bonito, volver a lugares que pisaron tus pequeños pies y paisajeó tu inocente vista, cuando los ríos eran océanos donde hundíamos barcos de papel que llevarían nuestro recuerdo hasta el mar y allí se perdería para siempre. Pero bueno ahora, somos más mayorcitos, y tenemos independencia, aunque solo sea para ir a la playa enterrar los pies y esperar que las olas empujen hacia nosotros aquellos barquitos de papel y vovler a surcar los mares de los que siempre seremos dueños marineros.
ResponderEliminarMe gusta pensar que uno de esos barcos, lo custodié contigo, hacen unos cinco años. El sol brilla en el cielo y en nuestras caras la felicidad.