Y es que mi verano acaba con los límites de tu piel. Nada más sentir tus manos recortándose contra los pliegues de mi sombra, todo mi ser se estremece, anhelando tu cercanía. Un beso perdido vuela altanero hasta posarse en tus párpados, gritando que estamos vivos. La negrura se apodera del miedo y lo expulsa después de masticarlo y llorarlo en un vaso de cristal. La esperanza penetra por los poros de un "tal vez" y se aferra al significado más profundo de dos palabras. Tus ojos me duelen cuando tristes se apartan de lo que los míos pretenden decirte. Que no, que no estás sola. Nunca.
Y que no pienso ir a ninguna parte.
domingo, 28 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Bonito...
ResponderEliminarPero a veces un ''tal ves'' se expresa por si solo. Pena que actualmente eso nos impide ser sinceros . ¿Verdad?