No se la puede tener más de una noche, porque no está hecha de la misma materia que el resto de las personas. Es más bien como el agua, puedes tenerla en las manos hasta que decides cerrarlas. Creo que está hecha del mismo material que las pesadillas, pero las más dulces, esas que a pesar de que sufres, no quieres que acaben. Parece que tiene alas, pero unas alas distintas, más trascendentales. No es como si pudiese volar moviéndose por el mundo, es más bien como si ella estuviese quieta y fuese el mundo el que se moviese como ella quiere. Tiene ojos de gato, de gato doméstico. Puede mirarte y conseguir camelarte con una sola mirada. Esa mirada. Hablabas de miradas bonitas, pues no la hay más bonita que la suya. Y lo peor es que solo puedes disfrutar bien de su compañía si aceptas que no será tuya. Y cuando te resignas a "ser solo su amigo" te das cuenta de que es la mejor elección que has podido tomar jamás. Y que al fin y al cabo, mujeres hay muchas. Y cierto, ninguna como ella.
Pero uno de los mayores placeres de la vida es poder mirarla a la luz de la luna desde lo alto de una ventana.
martes, 30 de agosto de 2011
domingo, 28 de agosto de 2011
Summertime.
Y es que mi verano acaba con los límites de tu piel. Nada más sentir tus manos recortándose contra los pliegues de mi sombra, todo mi ser se estremece, anhelando tu cercanía. Un beso perdido vuela altanero hasta posarse en tus párpados, gritando que estamos vivos. La negrura se apodera del miedo y lo expulsa después de masticarlo y llorarlo en un vaso de cristal. La esperanza penetra por los poros de un "tal vez" y se aferra al significado más profundo de dos palabras. Tus ojos me duelen cuando tristes se apartan de lo que los míos pretenden decirte. Que no, que no estás sola. Nunca.
Y que no pienso ir a ninguna parte.
Y que no pienso ir a ninguna parte.
miércoles, 24 de agosto de 2011
Madness.
Un hombre al que la cordura abandonó años atrás yace apoyado en la fría piedra, guarecido de la furiosa lluvia que no parece tener intención de detenerse. Sus pocas pertenencias son una mochila andrajosa que guarda con celo y su perro que se encuentra tumbado a su lado. El miedo, el hambre y el frío le acompañan durante todo el largo invierno y junto a su conciencia, un mundo extraño le mira con desprecio y suficiencia, sin saber que están tan cubiertos de mierda como él. Quizás más.
Cuando cae la noche se acerca al perro, le rodea con los brazos y llora. Llora por todo lo que ha perdido, por todo lo que no recuerda y por todo lo que los fantasmas de su cabeza le impiden comprender. Todos le han rechazado. Nota un hocico húmedo en su mejilla y una lengua que le lame las lágrimas que resbalan limpiándole la cara. El quejido del animal se encuentra cargado de tristeza, pues no entiende porqué su amo llora. Para él no es un pobre loco solo y desgraciado, para él es simplemente un amigo, alguien a quien dar cariño.
El silencioso frío de los años se apoderan del corazón del perro que con un último latido se desvanece y muere. El hombre cierra los ojos y se deja llevar.
Una existencia de locura y libertad.
Cuando cae la noche se acerca al perro, le rodea con los brazos y llora. Llora por todo lo que ha perdido, por todo lo que no recuerda y por todo lo que los fantasmas de su cabeza le impiden comprender. Todos le han rechazado. Nota un hocico húmedo en su mejilla y una lengua que le lame las lágrimas que resbalan limpiándole la cara. El quejido del animal se encuentra cargado de tristeza, pues no entiende porqué su amo llora. Para él no es un pobre loco solo y desgraciado, para él es simplemente un amigo, alguien a quien dar cariño.
El silencioso frío de los años se apoderan del corazón del perro que con un último latido se desvanece y muere. El hombre cierra los ojos y se deja llevar.
Una existencia de locura y libertad.
jueves, 18 de agosto de 2011
So...
Y me pregunto por qué el silencio resbala por mis sienes como gotas de sudor caliente y espeso. Y dudo de si mis palabras tienen sentido fuera de mi cabeza. Si acaso revolotean como una bandada de alocados pájaros o quizá picoteen el suelo con calma como si fuesen gallinas. El temblor de la hoja se transmite a mi mano y tengo que agarrarla fuertemente para que cese, pues debo parecer fuerte y resuelto. Pero se acerca el momento. Lo sé, ella lo sabe, lo sabemos todos. ¿Debo sonreír y dar la mano o debo ignorarles? A la mierda. Yo soy yo y mis circunstancias ¿no?
Pues eso.
Pues eso.
domingo, 7 de agosto de 2011
Thought of you.
Me alejo cada día más de un pensamiento que se aferra con dientes y uñas a mi piel. Sube, trepa hasta mi garganta, me oprime el pecho y me embota el cerebro. Me impide pensar y me impide sentir. Es incorpóreo como el humo de un cigarrillo e impensable como una utopía entre tus sábanas. No sé qué hace aquí, ni por qué ha decidido quedarse conmigo, pero sé que no lo quiero.
Y que ni los más sinceros abrazos consiguen disolverlo.
Y que ni los más sinceros abrazos consiguen disolverlo.
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