domingo, 22 de mayo de 2011

Apocalipsis Zombi (Cap. 1)

15 de octubre de 2011.


Cada vez se me hace más difícil comprender como conseguimos mantenernos cuerdos después de tanto tiempo; supongo que porque somos un grupo de amigos variopintos, y bastante bien preparados psicológicamente para este jodido drama.


Andrés nos ha sorprendido hoy a todos al entregarnos una libreta y un bolígrafo a cada uno, con la intención de que no nos volvamos locos. Además es una buena forma que aun destinados al olvido, una parte de nosotros quede guardada, al menos por unos años.


Por hoy creo que esto es todo, me toca turno de vigilancia, y tengo que estar atento. Al menos este turno me reiré un rato. Me toca con Matt.


-“Señoras, señores, una horda de personas ha ido atacando distintos puntos de la península. Los ataques se centran en los núcleos urbanos, son altamente violentos y de un carácter totalmente desconocido hasta ahora. Parece que están afectados por algún tipo de virus que les hace extremadamente peligrosos; no atienden a ningún tipo de razonamiento, y su objetivo es alimentarse de carne humana. Además, han demostrado no reaccionar al dolor, al cansancio o a gases lacrimógenos. La única forma de detenerlos es atacando al cerebro.

Les recomendamos que permanezcan en sus casas, y no intenten enfrentarse a esas personas, así mismo les recomendamos que no intenten huir en coche ya que todas las carreteras están cortadas o colapsadas por el alto número de personas que han cogido sus vehículos para escapar. Las noticias no son buenas esta noche, pero son las que hay. Buenas noches, y recuerden, no existen los héroes, solo personas que creen serlo.”

Mierda, pienso yo tras apagar la televisión, esto es lo que sabíamos que podía pasar. Rápidamente cojo una silla y me subo a ella. Alcanzo a coger la mochila que está en lo alto de mi armario. De ella saco un walkie-talkie, le pongo pilas y lo enciendo. Ahora me alegro de haber tomado tiempo atrás esta precaución, espero que Andrés no se la tomase en broma, pero no me preocupa, no es su estilo.

-¿Andrés? ¿Me recibes? ¿Andrés?- Digo yo mientras me quedo mirando el aparato en busca de respuestas.

-¿Edu? ¿Estás ahí? Cambio.- Responde una voz desde el aparato

-Sí, estoy aquí. Lo que temíamos ha llegado, ¿qué hago? Cambio.

-¿Dónde estás? Cambio.

-Por suerte en casa de mis abuelos. ¿Voy para allá? Tengo aquí todo. Cambio

-Estamos aquí todos, menos mis padres, que están en Valladolid. Ven, pero por favor ten mucho cuidado. Si tienes algún problema dejo el walkie encendido. Cambio.

Eso me deja más tranquilo, aunque el corazón me va mil por hora. Está empezando a anochecer y tengo que darme prisa si no quiero que me pille algo peor que la noche, pienso mientras cierro bien la mochila, y la ajusto a mi espalda. Bajo por las escaleras, no me gustaría encontrarme con que salgo del ascensor y al otro lado hay un comité de bienvenida. Por suerte o por desgracia, se notan los efectos, pequeños fuegos, gente corriendo con miedo, y no circulan coches por esta carretera. Es la de entrada y no la de salida, colapsada por cientos de coches. Tengo la adrenalina a mil, y la aprovecho para esprintar hasta que llego al portal donde al menos estaré más seguro y acompañado. Llamo al portal y entro. Subo por las escaleras y llego a la puerta.

-¿Estás bien?- Dice Andrés dándome un nervioso abrazo.

-Sí, tranquilo, solo estoy acojonado.

En el interior todo el mundo parece estar igual. Apenas hablan entre ellos, y están todos muy atareados asegurando la casa, pero cuando llego, todos se acercan a recibirme.

-Ahí fuera está todo muy jodido. Tal y como esperábamos a cundido el pánico, y la gente está tratando de escapar, no parece que haya muchos zombis pero nunca se sabe, a lo mejor solo es que no están por esta zona. Hay algún que otro fuego, y pequeños disturbios y saqueos. Nada especialmente alarmante.

-Bueno, eso es lo de menos, lo importante es que estamos todos. -Dice Matt.

-Si, -comento yo- pero necesitamos un plan. Yo creo que estaremos mejor en mi casa, es más grande, está más alejada de la ciudad, es más segura, tiene mayor capacidad de almacenamiento, y quizá un buen posible abastecimiento.

-Vale, no es mala idea, pero primero necesitamos armas, un vehículo, y esperar a que se calme todo un poco, porque tal y como están las cosas es imposible escapar por carretera a ningún sitio. -Dice Laura desde su sitio en el sofá.

-Lo primordial ahora es aclimatar esta casa para poder pasar aquí un tiempo. Comida, agua, un sitio donde dormir, reforzar la puerta, asegurar las escaleras, preparar los turnos de vigilancia, hacer el menor ruido posible, apagar las luces, y cerrar las persianas. -Propone Andrés.

-Vale, yo me encargo de hacer un inventario de las cosas de las que disponemos.

-Yo de preparar sitios donde dormir.

-Yo voy a hacer una pequeña barricada en la puerta.

-Vale, dejo la mochila y te ayudo.- Digo yo.

6 comentarios:

Pequeños aportes