lunes, 15 de mayo de 2017

Parece que el karma no acaba y que aún tiene más que decir. Separa el tiempo lo que el amor no pudo seguir uniendo y rompe una familia que antes sonreía unida por unos sentimientos que lentamente se evaporaron. Y yo estoy bien. Todo lo bien que puede alguien estar en una situación así. Preocupado por ellos que no saben lo que es la soledad. Que salieron de sus nidos para formar una familia, sin conocerse realmente a si mismos y embarcándose en una aventura para la que nadie te prepara. La sociedad del momento exigía que siguieran con un mismo patrón que ya no funciona. Ahora toca caminar por senderos separados y rezar porque la transición no se lleve la alegría de las cuerpos que antes habitaban en armonía. Apoyar a ambos y demostrarles que nada de lo que pase entre ellos puede cambiar mi amor por ellos.

No estáis solos y no sois los primeros, así que creedme cuando os digo que de esto se sale.

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