Parece que el tiempo vuela con alas prestadas hacia un horizonte que desconocemos. Todo está construido en arena, o en polvo o quizá en vapor. Un vapor que se esfuma si dejas de mirarlo. Que da igual lo que hagas, que el tiempo te dirige a estar solo al final del camino. Y es por eso que he dejado de tener miedo. Porque, ¿de qué sirve? Un poco de miedo te mantiene alerta, pero el miedo irracional te bloquea. Te ata y te golpea dentro donde tus inseguridades viven agazapadas esperando a que la siguiente ola rompa el muro y puedan salir a atormentarte.
Pero ya no. Ahora miro atrás y sólo siento una mezcla de tristeza profunda y sorda como el océano, mezclada con miles de recuerdos almacenados con desorden que cortan como si estuviesen hechos de cristal roto. Cientos de bordes irregulares que esperan a la mínima para cortarte. Lo bueno es que sé que poco a poco los bordes se irán quedando romos. Que poco a poco y gracias al tiempo todo vuelve a su sitio. Que ahora me puede parecer imposible, pero que no lo es. Que de verdad esto se pasa y que no para el tiempo por nadie. Al menos puedo asegurarte que me enseñaste a exprimir el tiempo al máximo.
Esta es la última vez que te escribo, aunque no sea la última que te pienso. Que ojalá el camino te lleve a donde tú deseas ir. Que nada lastre tus alas. Que eres preciosa. Que vales muchísimo. Que seas feliz.
And nothing can ever ruin this. And nothing can ever ruin this... And nothin... Can ever ruin this... And nothing can ever ruin this...

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Pequeños aportes