miércoles, 13 de diciembre de 2017

Hoy no habrá animales de felpa en el maletero, ni bromas preparadas. No habrá papel de regalo en mis manos, ni veré una sonrisa de ilusión como si de una niña pequeña se tratara. No habrá chon, no habrá pato. No habrá si quiera palabras, ni un ya lejano abrazo.

No habrá nada.

https://youtu.be/hEKmF7nj2Wc

jueves, 9 de noviembre de 2017

Hace ya un tiempo que llevo pensando en escribirte. Sé que no lo leerás jamás pero al fin y al cabo esto es más para mi que para nadie. 

Te echo de menos. Todos lo hacemos aquí por casa y la que más lo hace yo creo que es Mol. Vaya siestas os echabais juntos al sol... Por aquí sigue todo casi igual, salvo porque dejé la carrera y ahora estoy estudiando cocina. Estoy seguro de que habrías estado orgulloso de mi al mismo tiempo que te habrías burlado de las cosas que me enseñan. Terminé una parte muy importante y muy larga de mi vida. Sí, sé que le tenías mucho cariño y que la habrías echado de menos, ella a ti también. Yo también lo hago. Pero también he conocido a mucha gente en este tiempo. Me habría gustado presentarte a una persona que ha llegado recientemente a mi vida. Sé que se habría enamorado de tus historias al instante. Pero como para no. Eras un cuentacuentos nato. Nunca me olvidaré de Sideriquín, aunque siempre tenga la duda de dónde sacaste ese nombre. 

He cambiado bastante. Me ha tocado madurar todo eso que no me había tocado hasta ahora. He cambiado tanto en algunas cosas de mi forma de ser que igual hasta te costaba reconocerme. Ayer nos comimos la última tupper de cordero que dejaste preparada y no pude dejar de pensar en ti mientras me lo acababa. Es increíble que casi haya pasado un año ya. Un año desde la última vez que te vi y nunca podré agradecerle suficiente que me acompañase en esa última visita. Sé que te hizo mucha ilusión y yo siempre tendré el agradable recuerdo de haberme despedido de ti de la mejor forma.

Te echo de menos Güelo, pero no te olvido.

jueves, 25 de mayo de 2017

And nothing can ever ruin this...

Parece que el tiempo vuela con alas prestadas hacia un horizonte que desconocemos. Todo está construido en arena, o en polvo o quizá en vapor. Un vapor que se esfuma si dejas de mirarlo. Que da igual lo que hagas, que el tiempo te dirige a estar solo al final del camino. Y es por eso que he dejado de tener miedo. Porque, ¿de qué sirve? Un poco de miedo te mantiene alerta, pero el miedo irracional te bloquea. Te ata y te golpea dentro donde tus inseguridades viven agazapadas esperando a que la siguiente ola rompa el muro y puedan salir a atormentarte. 

Pero ya no. Ahora miro atrás y sólo siento una mezcla de tristeza profunda y sorda como el océano, mezclada con miles de recuerdos almacenados con desorden que cortan como si estuviesen hechos de cristal roto. Cientos de bordes irregulares que esperan a la mínima para cortarte. Lo bueno es que sé que poco a poco los bordes se irán quedando romos. Que poco a poco y gracias al tiempo todo vuelve a su sitio. Que ahora me puede parecer imposible, pero que no lo es. Que de verdad esto se pasa y que no para el tiempo por nadie. Al menos puedo asegurarte que me enseñaste a exprimir el tiempo al máximo. 

Esta es la última vez que te escribo, aunque no sea la última que te pienso. Que ojalá el camino te lleve a donde tú deseas ir. Que nada lastre tus alas. Que eres preciosa. Que vales muchísimo. Que seas feliz.


And nothing can ever ruin this. And nothing can ever ruin this... And nothin... Can ever ruin this... And nothing can ever ruin this...

lunes, 15 de mayo de 2017

Parece que el karma no acaba y que aún tiene más que decir. Separa el tiempo lo que el amor no pudo seguir uniendo y rompe una familia que antes sonreía unida por unos sentimientos que lentamente se evaporaron. Y yo estoy bien. Todo lo bien que puede alguien estar en una situación así. Preocupado por ellos que no saben lo que es la soledad. Que salieron de sus nidos para formar una familia, sin conocerse realmente a si mismos y embarcándose en una aventura para la que nadie te prepara. La sociedad del momento exigía que siguieran con un mismo patrón que ya no funciona. Ahora toca caminar por senderos separados y rezar porque la transición no se lleve la alegría de las cuerpos que antes habitaban en armonía. Apoyar a ambos y demostrarles que nada de lo que pase entre ellos puede cambiar mi amor por ellos.

No estáis solos y no sois los primeros, así que creedme cuando os digo que de esto se sale.