martes, 17 de noviembre de 2015

Adiós.

Ha llegado el momento de dejarte ir. Ha llegado el momento de decirte adiós. Hemos pasado por mucho, pero ni tú me quieres como antes, ni yo te doy el tiempo que te mereces. Esto en realidad no es para que lo lea nadie, ya lo sabes tú. Es entre tú y yo. Nadie más tiene nada que decir aquí.

Has sido un apoyo increíble para mi durante los muchos años que no sabía como sacar muchas cosas de dentro de mi. Pero hace tiempo que parece que esto no fluye como antes. No tenemos quince años ya y eso se nota. Ambos sabemos que cosas de las que hay en ti las hice sólo para impresionar a chicas. Y también sabemos que entre algunas de tus líneas se esconden algunos de mis más tristes pensamientos. Pero ahora tenemos que ser fuertes y despedirnos de una vez por todas.

Mis últimas líneas en este blog quiero que sean para esas dos o tres personas que me llevan leyendo desde hace tanto tiempo y que de verdad les gusta lo que escribía. 

Siempre en cursiva, siempre vuestro.
Me pide el cuerpo que pare el viento y el agua, que me detenga en el silencio de esta sombra, que me tumbe junto al pecho que siempre me ofrece calor. Me pide el viento que le diga al agua que nada ha cambiado, que estamos juntos en este viaje, que el miedo que a veces nos cubre no llegará a ningún sitio porque no tiene cabida entre tanto amor. Pero los pensamientos oscuros a veces se agolpan entre mis ojos y mis lágrimas que laten frías. El tiempo se mueve en una sola dirección, jamás se para, jamás regresa. Nunca. Y no por eso debemos tenerle miedo, pero yo no puedo evitar pensar que quizá más pronto de lo que me gustaría se lleve mi alma y mi vida, que no late en mi.

Si no entre rizos y risas.


lunes, 8 de junio de 2015

No soy un buen estudiante, partamos de esa base. No diré tampoco que sea un mal estudiante porque es muy difícil mi carrera, ni porque "no dé para más". Al fin y al cabo ni soy tonto ni mi carrera es especialmente complicada. Sólo digo que para los estándares de una universidad, soy un mal estudiante. Cuando me paro a pensar en los motivos, el primero que me viene a la cabeza es que no pusieran demasiado interés en mi casa cuando yo era pequeño. Esto, obviamente, es una enorme mentira. Siempre lo he dicho y siempre lo diré: "mi madre ha estudiado por dos, primero por ella misma cuando le tocó ir al colegio y después para mí." Mi madre ha dedicado más tardes a sentarse conmigo a estudiar que más por más es más y que más por menos es menos, que las que ha dedicado a descansar en el sofá. Lo siguiente que se me ocurre es no haber escogido una carrera que me motive y por desgracia este puede ser cierto. No me gustan la mayor parte de las asignaturas de Turismo, pero sin embargo sí me gustan las salidas que me ofrecen. He hecho las prácticas de recepción de hotel hace nada y las he disfrutado como el que más. He trabajado mucho, he aprendido mucho y me he divertido mucho.
No quiero tampoco echar balones fuera y reconozco que soy un vago y siempre lo he sido. Desde pequeño no tenía que esforzarme para aprobar y por lo tanto no lo hacía. Siempre he buscado la manera de librarme de estudiar o hacer los deberes. Pero es curioso que cuando una asignatura me gustaba (ya fuese por el profesor que la impartía o por la materia que trata), no necesitaba nada más que escuchar en clase para sacar una muy buena nota. Eso ha conllevado que con el paso del tiempo el nivel de exigencia para aprobar una asignatura aumentase, pero mis esfuerzos para lograrlo no. Y aquí estoy, en 3º de carrera, con asignaturas pendientes de 2º y unas cuantas ya suspensas para septiembre. Intentando explicarme a mi mismo porqué siento está opresión en el pecho por no ser capaz de sentarme a aprender algo que no me interesa lo más mínimo, para contribuir a un sistema que no aprecio e intentar conseguir un trabajo con el que sobrevivir. Total, que esta ansiedad que me genera el sentirme incapaz de interesarme en mis asignaturas me come por dentro durante las semanas de exámenes. Luego pasarán y me dará igual suspender, porque es lo que llevo haciendo toda la vida. Y me prometeré estudiar poco a poco este verano para aprobar todas las que pueda. E irán pasando los días y no tocaré un libro. Y volverá la opresión en el pecho y la vergüenza por reconocer lo que he dejado claro desde el principio.


Que no soy un buen estudiante.

martes, 6 de enero de 2015

Mentira

No me sirve la expresión en su máximo esplendor, ni un perdón no justificado. No quiero redención, ni busco una mirada cómplice que me diga que lo entiende. Quizás sinceros nos veamos más desnudos, o un millar de ojos nos intimiden. Posiblemente nos asuste más la comprensión total que un profundo desconocimiento.

Pero hoy llueve. Hoy llueve y yo pienso si no será mejor un infierno para dos en vez de un paraíso solitario. Hoy llueve y veo verde por todo el mundo. Verde y gris que rozan bordes reales e ilógicos. 

Miento si te digo que no soy feliz y miento si te digo lo contrario.