No soy un buen estudiante, partamos
de esa base. No diré tampoco que sea un mal estudiante porque es muy difícil mi
carrera, ni porque "no dé para más". Al fin y al cabo ni soy tonto ni
mi carrera es especialmente complicada. Sólo digo que para los estándares de
una universidad, soy un mal estudiante. Cuando me paro a pensar en los motivos,
el primero que me viene a la cabeza es que no pusieran demasiado interés en mi
casa cuando yo era pequeño. Esto, obviamente, es una enorme mentira. Siempre lo
he dicho y siempre lo diré: "mi madre ha estudiado por dos, primero por ella
misma cuando le tocó ir al colegio y después para mí." Mi madre ha
dedicado más tardes a sentarse conmigo a estudiar que más por más es más y que
más por menos es menos, que las que ha dedicado a descansar en el sofá. Lo
siguiente que se me ocurre es no haber escogido una carrera que me motive y por
desgracia este puede ser cierto. No me gustan la mayor parte de las asignaturas
de Turismo, pero sin embargo sí me gustan las salidas que me ofrecen. He hecho
las prácticas de recepción de hotel hace nada y las he disfrutado como el que
más. He trabajado mucho, he aprendido mucho y me he divertido mucho.
No quiero tampoco echar balones
fuera y reconozco que soy un vago y siempre lo he sido. Desde pequeño no tenía
que esforzarme para aprobar y por lo tanto no lo hacía. Siempre he buscado la
manera de librarme de estudiar o hacer los deberes. Pero es curioso que cuando
una asignatura me gustaba (ya fuese por el profesor que la impartía o por la
materia que trata), no necesitaba nada más que escuchar en clase para sacar una
muy buena nota. Eso ha conllevado que con el paso del tiempo el nivel de
exigencia para aprobar una asignatura aumentase, pero mis esfuerzos para
lograrlo no. Y aquí estoy, en 3º de carrera, con asignaturas pendientes de 2º y
unas cuantas ya suspensas para septiembre. Intentando explicarme a mi mismo
porqué siento está opresión en el pecho por no ser capaz de sentarme a aprender
algo que no me interesa lo más mínimo, para contribuir a un sistema que no
aprecio e intentar conseguir un trabajo con el que sobrevivir. Total, que esta
ansiedad que me genera el sentirme incapaz de interesarme en mis asignaturas me
come por dentro durante las semanas de exámenes. Luego pasarán y me dará igual
suspender, porque es lo que llevo haciendo toda la vida. Y me prometeré
estudiar poco a poco este verano para aprobar todas las que pueda. E irán
pasando los días y no tocaré un libro. Y volverá la opresión en el pecho y la
vergüenza por reconocer lo que he dejado claro desde el principio.
Que no soy un buen estudiante.

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