Que el tiempo se pare, condenado a atarse con cadenas a la lluvia que resbala por tu cara. Que la luz te atrape en un grano de arena. Que la lucidez escape entre los dedos, que resbale. Como agua. Como hielo. Como indiferencia. Que el miedo huya por el filo de la navaja corriendo a ocultarse. Nunca cerca, nunca lejos. Que vivamos de risa, de besos, de caricias en la cama, de cafés olvidados y pan caliente. Que los viajes nos unan, nos lleven juntos por una mirada en penumbra.
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