Hoy te he encontrado en la parte de abajo de una cajita azul pintada a mano y he llorado. "No dejo de pensar en todo, en tus besos, tus caricias, tus mimos, en lo que te quiero, lo que te necesito." Escribo lo que me callo por miedo a decirlo en voz alta. Que no puedo perderte, que no se trata de que no quiera. Si no de que no puedo. Me siento incapaz de imaginar un futuro en el que no estás tú para pedirme mimos y dejarte cafés a medias. Me siento incapaz de dormir por las noches con este miedo que me atenaza los músculos y que me grita que todo es culpa mía. Que me lo merezco por estúpido.
Suena el teléfono y tus palabras me calman. Intento centrarme en todo lo bueno que pasa estos días en vez de centrarme en lo complicado. Y a ratos lo consigo y sonrío feliz por las miradas y sonrisas que tanto me gusta sacarte. Y a ratos me pongo nervioso por las partes de tu corazón que no son sólo mías. Sólo deseo que acabe este mes, termine tu esclavitud y yo finalice exámenes para poder enseñarte con mis ojos lo mucho que te quiero y demostrarte por qué quiero que me dejes estar a tu lado.
Desde hoy y para siempre.

Nunca se quiere dejar de fingir.
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