18 de octubre de 2011
Hoy el día ha sido sobretodo traumático. Creo que aún no me he acostumbrado a esta mierda. Cuando hemos salido a dar una vuelta Matt y yo para que a Alex le diese un poco el sol nos hemos dado cuenta de lo mal que está. No parece haber aceptado el hecho de que nunca podrá volver a ser como antes y cada día come menos, habla menos y sobretodo lo peor es que cada vez tiene menos interés por vivir. Aquel accidente le hizo perder todo el interés, y eso que hoy le he dado un libro que encontré, uno sobre aviones… Con lo que a él le gustaban.
-Despierta anda, que vamos a comer.
Una voz me hace descender de nuevo al mundo real donde todo es peor de lo que parece. Veo que alguien me ha tapado con una manta y tras dudar unos segundos si darme la vuelta y tratar de volver a dormir, decido que es mejor levantarme y ayudar a poner la mesa.
La rutina no tiene cabida en estos días y de nuevo vuelvo a notar como la tensión y los nervios me superan. Antes de que nadie me vea voy, con quizá demasiada velocidad, hacia el baño para pasar desapercibido. Cierro la puerta y me dejo caer al suelo donde comienzo a llorar silenciosamente. Mi cuerpo se sacude ligeramente mientras me abrazo a mis rodillas y libero todo lo que he estado conteniendo hasta ahora. “¿Estarán bien mis padres?” “Mi hermana en Aranjuez seguro que ya está muerta.” “¿Cómo demonios vamos a salir de esta?” Pero sobretodo el pensamiento que más abundó en ese momento fue “No quiero morir.”
“Toc, toc, toc.”
-¿Edu? –dice una voz que no soy capaz de identificar-. ¿Va todo bien? ¿Pasa algo?
-No, no. No pasa nada, ahora salgo –contesto con la voz rota-. Dadme unos minutos.
Me levanto como puedo del suelo y me agarro al lavabo. Aún temblándome las piernas, abro el grifo y me mojo la cara con abundante agua. Me miro al espejo y lo que me encuentro es mi cara pero con los ojos jodidamente hinchados. Bueno, al menos espero que no me digan nada.
Tras abrir la puerta y mirarlos a todos veo que parecen preocupados así que bromeo.
-Es que me he dado con el canto de la puerta en el dedo meñique y joder si duele…
Nadie dice nada, pero veo como Andrés me mira preocupado. Todos nos sentamos a comer lo que hay, y al acabar, Alex propone jugar a algún juego de mesa para distraernos un poco. Pero no me encuentro con ánimos para jugar una partida al Monopoli, así que tras una breve excusa me voy del salón al cuarto de los padres de Mateo y me tumbo en la cama de medio lado dando la espalda a la puerta.
Paso un buen rato en esa postura hasta que alguien llama a la puerta y decido hacerme el dormido.
-¿Estás despierto? –Pregunta Laura-. No quiero molestar.
-Sí, estoy dormido -contesto yo-. Pero no molestas.
-¿Qué te pasa? –Pregunta mientras se tumba a mi lado-.
-Pues supongo que lo que a todos, que aún estoy digiriendo todo esto y a ratos no es tan fácil.
Tras esto nos sumimos en un silencio que ninguno parece dispuesto a romper.
-¿Crees que saldremos de esta? –Pregunto finalmente yo-.
-No lo sé.
martes, 14 de junio de 2011
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Tío, ¿cómo es que no habéis venido todavía a mi casa? Tú sabes que los colombianos guardamos armas y cocaína en los armarios y tratándose de mi, tengo bastante comida....xDDD
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