miércoles, 1 de junio de 2011

Storm.

La tormenta se acerca más a nuestra cama y las caricias descargan la electricidad en forma de tornados sobre nuestra piel. Al parecer el gusto por la sal del mar se ha quedado en tu espalda mientras me empeño en conocerla palmo a palmo. Tus manos se enredan en mi pelo mientras muerdes tu labio cuando me miras a los ojos, y tu respiración se siente agitada en mi cuello. Tu oreja se encuentra avasallada por la atención que mi boca le dedica cuando mi lengua te susurra con saliva el camino hacia el placer. Marco por la linea de puntos que me conduce hacia abajo, a zonas prohibidas y deliciosamente vedadas al placer de los mortales. Coinciden durante unas milésimas de segundo los latidos de nuestros corazones, que desbocados se dan la mano para cabalgar juntos. Te miro. Me miras. La tormenta vuelve y sigo sin poder retenerla ni un segundo.

Me avalanzo sobre tus labios para hacerles compañía mientras me ahogo en el placer.

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