Todo el calor se escapa de mi alejándose a media carrera con la lluvia que empapa de sonido las aceras. El sabor agridulce del tiempo encaja perfectamente con la música que se funde en mis oídos. Y es que camino bajo las lágrimas que resbalan desde el cielo para buscar la pregunta a una respuesta que ya tengo a mi lado. En forma de sombra se desliza por mi piel el olor aún fresco de un adiós, ese que aún conserva la esencia de su pelo y de su piel, el mismo que a veces queda sobre mi almohada tras haber soñado con ella y que es la única prueba sensorial que somos capaces de conjurar cuando despertamos y no podemos recordar.
Me detengo cuando me doy cuenta de que no es más que un sueño y que tan solo he vuelto a quedarme dormido sobre tu recuerdo.
martes, 29 de marzo de 2011
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No quiero estropear el momento con palabras.
ResponderEliminarLos recuerdos son hermosos, sin embargo a veces hacen mas daño que el presente en sí.
ResponderEliminarAhh... los sueños, a veces estaría bien no despertar.
ResponderEliminarUn beso :)
Y allí estaba mirando el techo blanco, solo era un sueño, un sueño envuelto en una ilusión...
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