Supongo que el condicionamiento hacia el bienestar del resto y no del mío propio sea el principal problema de esta situación. Quizá el problema radique en que me he cansado de eso, porque no pienso renunciar a vivir, sólo porque alguien no esté de acuerdo con lo que hago. Llover nunca llueve a gusto de todos.
Aun así, a mí siempre me parecerá que el cielo está más triste cuando las lágrimas se derraman por tu cara.
domingo, 16 de enero de 2011
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Despues de un tiempo de reflexión he llegado a lo mismo. Mejor ser quien eres, siempre. Y a la mierda primavera. Un beso!
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