Sabéis, para gente como yo, que siempre tiene una contestación en la boca, es duro quedarse sin palabras, o no encontrar las adecuadas para decirle a alguien lo importante que es para tí. Ayer tuve el placer de compartir una breve hora con una persona que conozco de toda la vida, una amiga con la que he vivido de todo, desde un atracón de salchichas por calcular mal, hasta dejar marcado el suelo del cuarto de estar porque se cayó la plancha, pasando por un gran fin de semana en un festival de música, o pelear a las tres de la mañana por un hueco en la cama de mis padres. Aunque el tiempo que estuvimos conversando fue breve, sus palabras calaron hondo en mí, quizá debido a la situación, al parecido en nuestra forma de ver algunas cosas, o quizá simplemente por ser ella, y ser yo.
Lo único que se me ocurre decir es gracias por tu amistad.
Lo único que se me ocurre decir es gracias por tu amistad.

Autodestruirse es la manera más cobarde de continuar, hay que cojer el toro por los cuernos y tirar p'alante.
ResponderEliminarBucearon contra el Everest y se ahogaron ellos y sus sueños.
C'est la vie.