Hubo un momento en mi vida hace ya algunos años, en el que conocí a una chica rizosa, de aspecto alegre, delgadita, con unos preciosos ojos castaños. Nos hicimos amigos, reíamos juntos, jugabamos juntos, y soñabamos juntos. Pese a que la razón me dicta ahora que lo más sano para todos fuese que en ese momento no me hubiese gustado, la razón no entiende de amor, por lo que como os imaginaréis me enamoré. Ya conoceis esos amores caprichosos de colegio, tan bonitos, tan amargos cuando no son correspondidos. Este era uno de esos últimos.
Pasó el año entre grandes momentos en una playa en Llanes, y momentos increibles en los recreos. Así nuestros caminos se separaron cuando llegaba el momento de iniciar la aventura del instituto. No hablamos durante quizá uno o dos años, no se, quizá fueron más... La cuestión es que llegó el reencuentro, ambos habiamos madurado, no os imaginais cuanto, y lo mejor de todo es que no se había perdido para nada esa amistad, se había quedado detenida a los doce años, como si un niño caprichoso le hubiese dado al botón de pausa, dejandose el video encendido durante toda la noche.
No surgieron esos sentimientos de amor otra vez, ya que la razón prevaleció por encima de todo, y gracias a eso ahora ella es mi gran amiga, mi gran confidente, mi gran amor de la infancia... Mi chica de los preciosos ojos castaños y la risa alegre.
Pasó el año entre grandes momentos en una playa en Llanes, y momentos increibles en los recreos. Así nuestros caminos se separaron cuando llegaba el momento de iniciar la aventura del instituto. No hablamos durante quizá uno o dos años, no se, quizá fueron más... La cuestión es que llegó el reencuentro, ambos habiamos madurado, no os imaginais cuanto, y lo mejor de todo es que no se había perdido para nada esa amistad, se había quedado detenida a los doce años, como si un niño caprichoso le hubiese dado al botón de pausa, dejandose el video encendido durante toda la noche.
No surgieron esos sentimientos de amor otra vez, ya que la razón prevaleció por encima de todo, y gracias a eso ahora ella es mi gran amiga, mi gran confidente, mi gran amor de la infancia... Mi chica de los preciosos ojos castaños y la risa alegre.

Por ser el escondite cuando el mundo se vuelve en contra y por saber escucharme y darte el valor para volver a salir a flote. Por las horas compartidas, y la última entrada.
ResponderEliminarGracias
Algún día aprenderé a querer igual de bien que quieres tu.
ResponderEliminar-cielo-
Me acabo de deborar todos los escritos aquí presentes, y sin duda alguna este es el que más me ha gustado... es una preciosidad *o*, y además me gustan muchas expresiones de las que has usado, desconozco si es o no una historia real... pero si lo es, me parece muy emotiva. Y no es porque la protagonista tenga el pelo rizao jajaja.
ResponderEliminarPues nada señorito, mi comentario filosófico le encontrarás arriba del todo, te lo escribí antes de hacerme el blog... que como ves, ya está hecho^^
Un saludooo =)
(Soy raquel, y tal, por si aún no te has percatado de ello)