Dices que la prosa de estos versos vale algo. Dices que el miedo se acumula en las esquinas que no barremos. Dices no sé que de un sosiego que ya no encuentro. Dices "qué bonitos los besos que ya no nos damos". Te preguntas el por qué de todo esto. Y yo me miro en un espejo que ya no sabe devolverme la mirada. Que está ciego de tanto limpiarlo.
Opaco de tanta lata que le damos.

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