Observar
tu mirada a través de un espejo.
Nutrirme de la sonrisa de tus ojos y detener el tiempo en una caricia.
Beber de tus besos el néctar más dulce y polinizar espejismos entre la niebla de tus sueños.
Deshilachar nuestros cuerpos y tejer un tapiz de deseo.
Añorar las frías noches de invierno durmiendo sobre escarchados pétalos de congeladas rosas.
Releer los versos de nuestra vida y escribir sentimientos en cursiva sobre arena mojada.
Manchar de café las sábanas limpias por la urgencia de nuestros cuerpos.
Tú.
Tú.
Y yo.
Pero sobretodo tú.
