Resuenan los tambores de guerra en mi interior. El rugir de la batalla acompaña el sordo latir de mi corazón. El resoplido impaciente de los caballos a mi espalda, y la apasionada mirada de mis doce hombres se acompasa con mi respiración. No existen las dudas, el dolor desaparece, el sudor ya no nubla nuestra vista, la sangre de nuestros enemigos gotea por nuestras espadas. Muchos son los enemigos caídos, muchas las almas que hemos sesgado, y muchos los pecados que pesan a nuestras espaldas.
Me giro y me encuentro cara a cara con sus rostros. Grandes hombres del pasado que pelean en su última batalla. Su época ya ha terminado pero aún altivos pelean por sus ideales una última vez.
Luchemos, luchemos hermanos, dancemos una última vez en los brazos de la muerte.
sábado, 13 de marzo de 2010
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<< No era el hombre más honesto ni el más piadoso,pero era un hombre valiente...>>
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