miércoles, 26 de junio de 2013

18

Dicen que tal día como hoy hace dieciocho largos años nació una niña con los ojos del color del cielo en un día de tormenta de verano y una sonrisa de esas que le quitan el hipo a la tristeza. La alegría inundaba el mundo un poco más aquel día y presagiaban tiempos mejores para las cosechas de los años venideros, pero ¿a quién le importaba si lo fundamental era una nueva vida? Con el tiempo y los años pasando entre risas y juegos, la niña fue creciendo acompañada siempre de un hermano como guardián y una sonrisa como espada. Capeaba tormentas y tempestades como aquel barquito de cascara de nuez y se internaba siempre con los ojos mirando al frente y los sentidos en el presente. Yo me topé con ella sin saber siquiera cómo y obviamente sin recordarlo ya, perdonen mi memoria, pues es tan nefasta como selectiva. La cosa es que el tiempo ha seguido pasando y ella ha seguido viviendo y dejando marca allá por donde pasaba. Lugares, vidas, miradas, cervezas, playas. Hasta hoy... ¿Hasta hoy?

No, para siempre.