jueves, 5 de abril de 2012

Animals.

El paisaje era una gran pradera salpicada de nubes que le añadían más magia aún. Pero aunque no había nada fuera de lugar, le faltaba algo. Una roca en medio de ella adornaba la vasta inmensidad que suponía aquel lugar, y un río lo dividía en dos mitades irregulares. No hay árboles. Solo hierba hasta la mitad de la pierna.
En la ribera del río una ardilla se afana en abrir una nuez que ha encontrado mientras los salmones nadan río abajo perezosos.

Camina lentamente hasta sentarse al lado del animal que por fin ha encontrado la forma de comer el fruto seco que se escondía tras la dura cáscara. Ambos se miran y la ardilla, curiosa se acerca a ella y le trepa por un brazo, acostumbrado ya a su presencia. Tiene algo con los animales. Ellos no pueden evitar confiar en ella y ella no puede dejar de quererlos. Se acercan unos pájaros y un oso se sienta al otro lado del río a mirarles con sus pequeños ojos negros. La ardilla sube hasta su hombro y se acurruca en el hueco de su cuello, entre su pelo.

La joven se acerca distraidamente una baya a su boca y la hace explotar saboreando su frescura.El oso se mete en el arroyo y lo cruza acercándose más. Los pájaros se sumergen en el agua para refrescarse y salen para posarse en el lomo del oso que se ha tumbado expectante.


Y comienza.


Comienza a cantar.